
Tengo por costumbre enviar por correo electrónico ciertos artículos de opinión que aparecen en la red a un grupo de amigos en la isla, pensando siempre en el limitado acceso desde allá y en la posibilidad de remover la capa de moho que nunca falta sobre nuestra natural propensión a discutir. Mi último envío, el texto Un fausto evento, de Juan Abreu, levantó una interesante polvareda (mejor dicho, polvacera), casi toda jatiboniquense, que paso a transcribir omitiendo detalles particulares. Mi opinión sobre el asunto anda repartida por unos cuantos lugares, y sólo declararé que para mí no existe nada como fumarse un veguero, taburete recostado al horcón, mediodía villareño, oliendo la manigua y los cagajones de las bestias, oyendo las voces de alguien que ara a lo lejos. Un verdadero cliché, cargado de nostalgia. El paquete completo. El texto de Abreu puede leerse en Penúltimos Días.
-Bueno, no creo que las kuwaitíes lo tengan al revés que las otras, pero me gustaría saber si se afeitan los sobacos. Por otra parte, no entiendo bien la comparación entre la tinaja y la nevera. He mirado la tinaja de mi casa y quizá no haga hielo porque le falta el motorcito negro y redondo que tienen las neveras detrás. Sin embargo, es verdad que los isleños de Tenerife abusan de las palmas. No me refiero a la eterna rivalidad entre chicharros y canariones que ya va quedando solo para el fútbol, sino a que en el Puerto de la Cruz he visto cómo las siembran al revés. Hay cientos de palmas encajadas con las raíces hacia arriba y el penacho hacia abajo. En realidad esa obsesión por las palmas no es solo de los isleños, sino también de los habitantes de Elche. Allí estuve en el Huerto del Cura, un jardín botánico famosísimo porque tiene sembradas cualquier cantidad de palmas, y hay unos guías turísticos que se saben todos aquellos nombres en latín. A uno le parece que en vez de inventariar palmas, recitan la Letanía de los Santos. También, en Santa Cruz de la Palma, hay tres palmas reales sembradas en La Plaza de España, lo cual pudiera considerarse un extranjerismo, sobre todo por los nacionalistas del Frente Frepic Awañac. Dios mío, ahora me doy cuenta que en este correo he escrito la palabra palma más veces que en toda mi obra, y esto me preocupa. No sé si estoy cumpliendo adecuadamente el plan de palmas por cuartilla: ya sabes que Borges cita a Gibbons, quien afirma que en el Corán no hay camellos. Pero ni Gibbons ni Borges usaban el Word, ni tenían bibliotecas virtuales para saber que la palabra camello aparece 26 veces en el Corán. En fin, la próxima vez que me coma un mango de Jatibonico, lo haré comparándolo con el recuerdo de un melocotón ruso o de una remolacha alemana, para ver qué sale de eso. No sé, la mente humana es del carajo, y ahora recuerdo que, según algunas versiones históricas, Sócrates pudo haberse salvado de la cicuta, pero no quiso nadar en las playas del Ática. No sabe lo que se perdió. Dulcemente aboyado frente al Pireo, que dista siete kilómetros de la Acrópolis, y sin poder mirar el Partenón no solo porque está demasiado lejos, sino porque también aquél está del otro lado de la loma. Por último, comparto la idea de que alguien comparta ideas que no comparto, pero las reglas de la redacción y el estilo son rígidas. Quizá el autor del artículo pudiera repasar los elementos de cohesión en el taller literario de Jatibonico.
(A.)
-A mí me parece súper ingenuo, naive, naif.... Apresado en el paisaje es poco. Es tan aldeano que no parece de Jatibonico sino de Arroyo Blanco o de los alrededores del campismo Poza Azul. Y eso de estar una hora frente a una obra de arte, por dios, qué decadencia modernista y rancia. Y eso de la tumba, ¿por qué no fue a la de Jim Morrison en Pere Lachaise?, vaya, si de tumbas se trata. Y el Partenón. Todo es medio cursi, desde una visión estereotipada de la cultura, de los países, etc. Cuando fui a Francia me preguntaron qué me gustaba más y respondí que el respeto a los peatones.
(E.)
-(…) Sólo diré, viendo su recetario, mirando al techo con no menos aprensión, que ojalá en el futuro no sigan cayendo ejemplares como este cada vez que volvamos a entrar en tales asuntos. Creo que del tema de la identidad y la cubanía, como de cualquier otro, es bueno entrar y salir, para verlo desde afuera y en escorzo, en tragedia y sainete también, es bueno reírse --y algo me he divertido de sus fobias, lo confieso, que me perdone--, saludable resulta negarse uno mismo, como no menos recomendable me parece ese preciosismo de la blasfemia, pero no se llega a blasfemar contra aquello ante lo que no estamos presentes, y dudo que alguien remueva la identidad cubana ni ninguna otra mientras vaya por el mundo acumulando una capacidad de asombro, un aprendizaje de la cultura tan formidable como el salto de un alacrán o de un cuadrito de hielo.
(F.)
(…)Me cuesta mucho creer en esas cosas, sobre todo porque entre otras mantengo la tesis de que el arte -el visual- ya no conmueve, que La Mona Lisa podía pasar por mi tía de no ser porque todos saben que es de Leonardo y ya eso cambia la percepción y los puntos de vistas. Hay una que sí, que me conmueve, está en Berlín, en la Bebel Platz, frente a la Humboldt Universitat. Se trata de una biblioteca de anaqueles blancos y vacíos que está bajo el nivel del suelo adoquinado y una puede verlo a través de una placa de acrílico. Ahí fue la primera quema fascista de libros. Es impresionante. Sí, realmente hay dos o tres cosas conmovedoras por ahí: El Centro de Información del Campo de Estelas (Monumento a los Judíos Asesinados en Europa), aprox. a 200 metros del Reichstag pone los pelos de punta; o el Homelkholler -no estoy segura de que se escriba así- en las afueras de Oslo, donde una se pregunta cómo los saltadores de esquí pueden lanzarse desde tan alto y quedar vivos. O constatar que en Palenque solo hay fuera de la selva el 12% de las construcciones, que el resto está debajo del verde, renuente a salir y entrar nada más y nada menos que uno de los primeros terrenos de pelota (para no variar).
Como saben que soy mínimamente espirituana no creerán que se trata de un arranque pro-villa si les digo que no veo diferencia alguna entre caminar sobre el Puente Yayabo o el Puente Viejo salvo esa paja mental de una saberse en Florencia, ahora mismo llena de rusos y chinos.
Pero de todas formas debo confesarme embarcada. No tengo ni nevera ni tinaja, aunque sí me parece que templar es más rotundo que follar.
Un texto débil no significa que sea polémico. De vivir en la Antigua Grecia, de seguro le vendría bien aquello de Juan de Jatibonico, como Zenón lo fue de Elea o Diógenes de Sínope.
(E.)
-Carajo, esta onda me gusta más que la pelota. Yo estaba en Berlín cuando se unieron las dos Alemanias. PAra mí la unificación alemana fue unas mujeres con las tetas al aire y la piel de gallina porque había 15 grados y soplaba un vientecillo frío que venía del río, con perdón de Quiroga. O sea, de la refutación del decálogo del perfecto cuentista que escribió Silvina Bullrich por robarle un poco de fama a Quiroga. Ya sabes, la idea era demostrar cuan libres de pronto eran los alemanes y esas cosas que en Amsterdam están más organizadas. En fin, aquel espectáculo no me dejó tiempo par ir a las tumbas a leer epitafios con el diccionario en la mano, o ver si conseguía inspirarme para hacer un libro novedoso como la Antología de Spoon River.
Tienes razón, yo supongo que follar signifique una eyaculación precoz con la luz apagada y las medias puestas debajo del mosquitero. En el caso de la kuwaití, seguramente también tenía el velo y las chilabas puestas. Yo, por ejemplo, todos los días me dejo picar por un alacrán para creerme Buda, o en realidad no sé si lo hago para justificar la escorpioninidad del alacrán. En la cobija de mi edificio hay unos cuantos que por las mañanas hacen cola para probar el veneno de mi jatiboniquidad. Ya vez que los alacranes también son relativos, no solo los cuadros de mirar una hora. Tú conoces el shock de Stendhal ante las Meninas de Velázquez. A mí me parece verlo prendido de sus guedejas y preguntándose por qué el método analítico le jugaba tan mala pasada. Por eso ahora en el Prado hay un par de bancos ante el cuadro, que en definitiva están por gusto porque siempre hay un batallón de turistas cosacos que no dejan mirar. En fin, parece que los virus enviados por el G2 le infectaron los adjetivos a este escritor.
(A.)
-Bueno, no creo que las kuwaitíes lo tengan al revés que las otras, pero me gustaría saber si se afeitan los sobacos. Por otra parte, no entiendo bien la comparación entre la tinaja y la nevera. He mirado la tinaja de mi casa y quizá no haga hielo porque le falta el motorcito negro y redondo que tienen las neveras detrás. Sin embargo, es verdad que los isleños de Tenerife abusan de las palmas. No me refiero a la eterna rivalidad entre chicharros y canariones que ya va quedando solo para el fútbol, sino a que en el Puerto de la Cruz he visto cómo las siembran al revés. Hay cientos de palmas encajadas con las raíces hacia arriba y el penacho hacia abajo. En realidad esa obsesión por las palmas no es solo de los isleños, sino también de los habitantes de Elche. Allí estuve en el Huerto del Cura, un jardín botánico famosísimo porque tiene sembradas cualquier cantidad de palmas, y hay unos guías turísticos que se saben todos aquellos nombres en latín. A uno le parece que en vez de inventariar palmas, recitan la Letanía de los Santos. También, en Santa Cruz de la Palma, hay tres palmas reales sembradas en La Plaza de España, lo cual pudiera considerarse un extranjerismo, sobre todo por los nacionalistas del Frente Frepic Awañac. Dios mío, ahora me doy cuenta que en este correo he escrito la palabra palma más veces que en toda mi obra, y esto me preocupa. No sé si estoy cumpliendo adecuadamente el plan de palmas por cuartilla: ya sabes que Borges cita a Gibbons, quien afirma que en el Corán no hay camellos. Pero ni Gibbons ni Borges usaban el Word, ni tenían bibliotecas virtuales para saber que la palabra camello aparece 26 veces en el Corán. En fin, la próxima vez que me coma un mango de Jatibonico, lo haré comparándolo con el recuerdo de un melocotón ruso o de una remolacha alemana, para ver qué sale de eso. No sé, la mente humana es del carajo, y ahora recuerdo que, según algunas versiones históricas, Sócrates pudo haberse salvado de la cicuta, pero no quiso nadar en las playas del Ática. No sabe lo que se perdió. Dulcemente aboyado frente al Pireo, que dista siete kilómetros de la Acrópolis, y sin poder mirar el Partenón no solo porque está demasiado lejos, sino porque también aquél está del otro lado de la loma. Por último, comparto la idea de que alguien comparta ideas que no comparto, pero las reglas de la redacción y el estilo son rígidas. Quizá el autor del artículo pudiera repasar los elementos de cohesión en el taller literario de Jatibonico.
(A.)
-A mí me parece súper ingenuo, naive, naif.... Apresado en el paisaje es poco. Es tan aldeano que no parece de Jatibonico sino de Arroyo Blanco o de los alrededores del campismo Poza Azul. Y eso de estar una hora frente a una obra de arte, por dios, qué decadencia modernista y rancia. Y eso de la tumba, ¿por qué no fue a la de Jim Morrison en Pere Lachaise?, vaya, si de tumbas se trata. Y el Partenón. Todo es medio cursi, desde una visión estereotipada de la cultura, de los países, etc. Cuando fui a Francia me preguntaron qué me gustaba más y respondí que el respeto a los peatones.
(E.)
-(…) Sólo diré, viendo su recetario, mirando al techo con no menos aprensión, que ojalá en el futuro no sigan cayendo ejemplares como este cada vez que volvamos a entrar en tales asuntos. Creo que del tema de la identidad y la cubanía, como de cualquier otro, es bueno entrar y salir, para verlo desde afuera y en escorzo, en tragedia y sainete también, es bueno reírse --y algo me he divertido de sus fobias, lo confieso, que me perdone--, saludable resulta negarse uno mismo, como no menos recomendable me parece ese preciosismo de la blasfemia, pero no se llega a blasfemar contra aquello ante lo que no estamos presentes, y dudo que alguien remueva la identidad cubana ni ninguna otra mientras vaya por el mundo acumulando una capacidad de asombro, un aprendizaje de la cultura tan formidable como el salto de un alacrán o de un cuadrito de hielo.
(F.)
(…)Me cuesta mucho creer en esas cosas, sobre todo porque entre otras mantengo la tesis de que el arte -el visual- ya no conmueve, que La Mona Lisa podía pasar por mi tía de no ser porque todos saben que es de Leonardo y ya eso cambia la percepción y los puntos de vistas. Hay una que sí, que me conmueve, está en Berlín, en la Bebel Platz, frente a la Humboldt Universitat. Se trata de una biblioteca de anaqueles blancos y vacíos que está bajo el nivel del suelo adoquinado y una puede verlo a través de una placa de acrílico. Ahí fue la primera quema fascista de libros. Es impresionante. Sí, realmente hay dos o tres cosas conmovedoras por ahí: El Centro de Información del Campo de Estelas (Monumento a los Judíos Asesinados en Europa), aprox. a 200 metros del Reichstag pone los pelos de punta; o el Homelkholler -no estoy segura de que se escriba así- en las afueras de Oslo, donde una se pregunta cómo los saltadores de esquí pueden lanzarse desde tan alto y quedar vivos. O constatar que en Palenque solo hay fuera de la selva el 12% de las construcciones, que el resto está debajo del verde, renuente a salir y entrar nada más y nada menos que uno de los primeros terrenos de pelota (para no variar).
Como saben que soy mínimamente espirituana no creerán que se trata de un arranque pro-villa si les digo que no veo diferencia alguna entre caminar sobre el Puente Yayabo o el Puente Viejo salvo esa paja mental de una saberse en Florencia, ahora mismo llena de rusos y chinos.
Pero de todas formas debo confesarme embarcada. No tengo ni nevera ni tinaja, aunque sí me parece que templar es más rotundo que follar.
Un texto débil no significa que sea polémico. De vivir en la Antigua Grecia, de seguro le vendría bien aquello de Juan de Jatibonico, como Zenón lo fue de Elea o Diógenes de Sínope.
(E.)
-Carajo, esta onda me gusta más que la pelota. Yo estaba en Berlín cuando se unieron las dos Alemanias. PAra mí la unificación alemana fue unas mujeres con las tetas al aire y la piel de gallina porque había 15 grados y soplaba un vientecillo frío que venía del río, con perdón de Quiroga. O sea, de la refutación del decálogo del perfecto cuentista que escribió Silvina Bullrich por robarle un poco de fama a Quiroga. Ya sabes, la idea era demostrar cuan libres de pronto eran los alemanes y esas cosas que en Amsterdam están más organizadas. En fin, aquel espectáculo no me dejó tiempo par ir a las tumbas a leer epitafios con el diccionario en la mano, o ver si conseguía inspirarme para hacer un libro novedoso como la Antología de Spoon River.
Tienes razón, yo supongo que follar signifique una eyaculación precoz con la luz apagada y las medias puestas debajo del mosquitero. En el caso de la kuwaití, seguramente también tenía el velo y las chilabas puestas. Yo, por ejemplo, todos los días me dejo picar por un alacrán para creerme Buda, o en realidad no sé si lo hago para justificar la escorpioninidad del alacrán. En la cobija de mi edificio hay unos cuantos que por las mañanas hacen cola para probar el veneno de mi jatiboniquidad. Ya vez que los alacranes también son relativos, no solo los cuadros de mirar una hora. Tú conoces el shock de Stendhal ante las Meninas de Velázquez. A mí me parece verlo prendido de sus guedejas y preguntándose por qué el método analítico le jugaba tan mala pasada. Por eso ahora en el Prado hay un par de bancos ante el cuadro, que en definitiva están por gusto porque siempre hay un batallón de turistas cosacos que no dejan mirar. En fin, parece que los virus enviados por el G2 le infectaron los adjetivos a este escritor.
(A.)


11 comentarios:
Ven acá, Sosa, ¿cuándo fue que abrieron el Aeropuerto Internacional de Jatibonico?
Es que la gente de Jatibonico, contrario a lo que pregona Juan Abreu, saben aprovechar el horror. Ja ja.
Genial!!!qué risa, muy bueno éste post...saludos Don Manuel !!!
Excelente güajirón...desde mi chancletineidad palmera y entusiasta!!...cómo me gustaría saber escribir para partirles pa arriba así, tan finamente!.....
A mi me divirtió el texto de Juan y hubiera sido perfecto si lo hubiera terminado de otra manera. (Creo que se miente a si mismo, porque entonces qué hacía con esa ponencia en ese lugar)
Las aguas del mar en Grecia no pueden compararse con las de las playas cubanas, dos millones de europeos y canadienses van todos los años a achicharrarse con el sol cubano y no hay helado en el mundo mejor que el Coppelia.
Y lo que no ha advertido Juan Abreu es que las columnas del Partenón son las palmeras de la Acrópolis.
Buenísimo.
Liborio, ahí si discrepo: para helados, los italianos. Imagínate a Coppelia vendiendo helados de strachatella, mascarpone o tiramisú... acompañados con esa agua caliente que no se encuentra en ninguna otra parte.
Si hablamos de helados, el Haagen-Daz con sus dos punticos en la primera a; sobre todo el de Dulce de Leche.
Entiendo a Abreu, porque en una epoca pase por eso, pero no tan radical. En mi caso, autodefensa.
Pero... la cabra siempre tira para el monte... y el olor a salitre del malecon habanero combinado con el olor a la humedad de los edificios del vedado, priceless!
Señores:
Es verdad que todo en Cuba ha degenerado por culpa del Degenerado en Jefe, pero cuando Coppelia abrió con no sé cuantos sabores era una maravilla. No existe ni ha existido en el mundo (yo no la conozco) fábrica de helados con tanta variedad de ofertas de helados de todo tipo de frutas naturales y de la mejor calidad. Tengo una anécdota de la época universitaria de un compañero mío de estudios que era de Ghana y fue de vacaciones fuera de Cuba, a su país y luego fue a los Estados Unidos y cuando regresó me decía que lo único que no había en el mundo mejor que el cubano era el helado. En Sudáfrica tener un techo de guano (o algo parecido) es un lujo que sólo pueden darse los ricos.
Nos nos confundamos, lo que hay de malo en Cuba no son ni las palmas, ni los techos de guano, ni los alacranes, ni el helado Coppelia. Lo jodío de Cuba es la dictadura de Fidel Castro. Cuando eso se resuelva,las picaduras de los alacranes son medicinales, el techo de guano será el más refrescante en la canícula del verano para sentarse en el portal del bohío a fumarnos una breva de Vueltas y no habrá quién nos haga cambiar un helado de marañón o una champola de guanábana por el mejor tiramisú del mundo.
Sosa, te lo cogiste muy apecho la verdad. La adrenalina te llevo a quete vajara le espiritu de Marti con Jinebra y todo. El articulo de Juna es genial, puro realismo.
A puesto a que tu nunca regresaras a Jatibonico como marti nunca regreso a Cuba.
Relajate y reconoce que Juan puso una buena
Bueno, yo no he dicho nada sobre el escrito de Juan. Lo envié a ciertas personas, y estas son sus respuestas. Así de simple.
Sosa, segunda vez que visito el blog y me alegro que pueda conocer la reacción de algunos jatiboniquenses al escrito de juan abreu. Yo soy de holguín y güajiro por más señas, y aunque deje de fumar, me encanta sentarme en un tuhurete y disfrutar de la campiña cubana. Creo que ha sido eufrates el que ha dicho que lo malo de cuba es la dictadura que padecemos hace 50 años y tiene toda la razón del mundo. En cuanto a juan abreu lo mejor es dejarlo con su kuwuatí ( en maculino, que según él es su patria)y como dicen acá en españa que "le den por saco" o por por culo que parece es lo que le gusta.
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