(El Ángel del Umbral interroga a Mario Benedetti)
A: Una transición furtiva, casi como ardor que se apacigua…
MB: Yo no hubiera pedido otra cosa…
A: Es una extraña mezcla de credenciales. Tengo ante mí estos legajos en cursiva, donde descubro impaciencia, razones acumuladas sin una tesis original, un gusto por describir lo visible…
MB: Tenía la escritura como el recurso idóneo para…
A: Idóneo. Va a tener que olvidar esa terminología. La toleramos al principio, sabiendo que aún se carga tanto remanente físico. Yo hablaba de la impresión general, de la impaciencia en los apuntes, el énfasis por la cotidianeidad. Le aclaro que no busco entorpecerle esta primera etapa, pero debe esperar resistencia de nuestra parte. Usted, que pasó por tantas aduanas, debe estar acostumbrado. Es el procedimiento.
MB: Le agradezco esa precisión. Escribir poesía es vencer resistencias.
A: Por ahí andamos entonces. Esa frase suena distinta en otros poetas, se lo aseguro. Le pregunto, ¿se considera un artista asimilado por el uso, por el lector ideal?
MB: Durante mucho tiempo creí que mi labor como poeta…
A: ¿Su labor?
MB: …que mi función como poeta había sido gratificada. Fui leído, aprendido de memoria, recitado ante las masas, llevado como resguardo por el lector común, que era mi interés primordial. Pero con los años sobrevino la duda…
A: La duda salva a los justos.
MB: Llegó el momento en que sentí que se me debía más reconocimiento.
A: ¿De qué hablamos aquí, de la Academia?
MB: Digamos que del sentido crítico ulterior. Del trasfondo que sustenta a la escritura.
A: Caemos en lo utilitario, tan atractivo y pasajero…
MB: Mi credencial mayor es saber que nada importa. Así lo creo ahora. Escribía para mí, para aliviarme.
A: Dentro de lo cursivo, trazos de angustia. Pero usted se entretuvo en alianzas que negaban al hombre el derecho a la angustia.
MB: Me entretuve, así de llano. Me consuelo con intuir que nunca hubiera carecido de ingenio, de haber nacido en otro tiempo, en otro sitio.
A: No le faltó el ingenio. Le faltó el cinismo. Vea que pudiera ser una contradicción, pero buenas dosis de cinismo le abren al mortal otros senderos. Y el sendero hacia Dios. Le ilustro: un poeta que no puede salir del bosque frondoso, como experimento. El poeta corriente se queja de tanta sombra. El poeta divino canta a esa sombra, y a luz que le espera. El poeta irrepetible se da cuenta de que experimentan con él. Y se da el lujo de callarlo.
MB: Horacio, Whitman. Yo buscaba tantas cosas en ellos.
A: No pretendo demorarle. Pese a tanto abigarramiento y periferia, le deseo que aproveche esa calidez innata que nunca liberó del todo.
MB: Y la certeza, tardía, de que ningún credo que pretenda emancipar al género humano es comprensible. ¡Cuánto cansancio, Dios mío!
A: Ahí está la pastura, y más preguntas.
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5.18.2009
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8 comentarios:
Sus mejores hallazgos son harto discutibles…Es uno de los versos más lindos de Benedetti.
Yo no creo que Horacio esté para el poeta de las oficinas.
Maravilloso Sosa. El Angel del Umbral es un personaje increible, muy agudo. Gracias por este coloquio y por la observacion de que a MB le falto cinismo. El poeta divino canta a la sombra y a la luz que le espera. Me ha gustado mucho, aun cuando suene un poco grandilocuente (pero se perdona ya que es el Angel del Umbral quien que lanza esta sentencia). Gracias otra vez.
Sí, claro. Hay un toque de diversión en esto, y por eso se nota bastante el almidón. No soy fanático de MB, pero crecí leyéndolo, y aquí juego un poco con él. Gracias.
Mira qué casualidad, en lo que tú comentabas por aquí, yo comentaba por allá, sobre la traducción. Ahora me doy cuenta que no había firmado en Google.
Benedetti is dead!
El bloguista que se hace llamar "Benedetti is dead" ya eliminó su blog, pocos días después de haberlo creado.
Durante mi visita al mismo, cuando todavía existía, comenté que el autor quizá fuera Escanlar de incógnito, pero después comprobé que se trataba de un triste personaje al que conozco de otros blogues suyos.
Yo creo que Benedetti (Mario, el escritor) está bastante sobrevalorado por razones extraliterarias. El desprecio por Benedetti del bloguista al que me refiero quizá surja, en parte, de una opinión similar con respecto al autor recientemente muerto. Pero digo "en parte" porque me consta que el tipo no sólo desprecia a Benedetti, sino también a quienes lo aprecian. Y ese desprecio se debe a la postura asquerosa y escalofriantemente elitista del bloguista que se hacía llamar "Benedetti is dead", la cuál era evidente en los dos blogues que le conocí al personaje de marras antes de que creara el que creó y cerró hace bien poco. Su filosofía es, simpemente, la de la superioridad aria, "idea" que, entre otras cosas, lo lleva a tener en alta estima al penoso demente que se llamaba Adolf Hitler.
Entonces: se trata de un loquito de la guerra, potencialmente peligroso, sí, pero que no merece que la gente se caliente como lo hicieron casi todos quienes comentaron en su blog más reciente. Más vale perderlo (e ignorarlo) que encontrarlo.
Manuel,
Mario Bendetti es un personaje siniestro y asqueroso. Su apoyo a la tirania comunista de Cuba y su firma de apoyo al fusilamiento de los tres cubanos que querian escapr de Cuba en el 2003 lo descalifican como ser humano. El Sr. Benedetti no es nada mas que otro intelectual de izquierda ciego con la Revolucion cubana.
La religion sera el opio de los pueblos como decia Marx, pero la ceguera intelectual latinoamericana con la Revolucion cubana, es la heroina de estos señores. Dan asco todos. Desde Gabriel Garcia Marquez hasta Benedetti. Tanta culpa tiene el que mata la vaca, como el que le aguanta las patas para que la maten.
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