5.12.2009

Padre Alberto, con música de Serrat


Mundano o laico pudo ser, o un torpe idólatra que ayer
perdió su crucifijo rumbo a Roma,
oscila sobre el bien y el mal, cuando le toca desaguar,
mitad casto y mitad lujuria a solas.

Padre Alberto, Padre Alberto,
sintió un llamado divino,
mas se apartó del camino
y engrasó lo que había muerto;
entre la carne y la obediencia,
entre lujuria y abstinencia
aún sabe revivir, Padre Alberto.

Ya todo lo que van a hablar se dijo y quiere aprovechar
este momento de duda y ligereza,
pero no cambia al Papa por otro bikini seductor
como el de aquella ardiente feligresa.

Padre Alberto, Padre Alberto,
aún vibra con los sermones,
la Pascua y las tentaciones,
con Juan Pablo y los conventos.
Tiene de un siervo la tonsura
y de un cubano la soltura
y aún cree en la Comunión, Padre Alberto.

Por fin se impuso el descontrol cuando posaste bajo el sol
de esa playa que hiciste sementera.
Las fotos de tu “beatitud” pusieron tapa al ataúd
en que la prensa tu vida convirtiera.

Padre Alberto, Padre Alberto,
¡que ingrato ha sido el destino!
rezaste a San Valentino
y hoy te apartan de la Iglesia,
la castidad de veinte años
se te ha ido por el caño
por querer ser soñador, Padre Alberto...
.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tacky!

Güicho dijo...

Según lo que dicen algunas lenguas feroces, habría que añadir ahí la estrofa del monaguillo.