Tanto obsesionarse con la Anexión les ha convertido en apéndice visible y utilitario de cuanto cuerpo les haga creer que nunca volverán a rendirle cuentas a Norteamérica. Se han adherido a otros por engañarse a sí mismos en pos de una paradójica idea de independencia. Cuando la Unión Soviética quiso un traspatio, le cedieron tierra y personal sumiso, llegando al extremo de adoptar su lengua para que la decodificación (la asimilación) tuviera un registro de naturalidad. La riqueza de la cultura eslava, filtrada de antemano por el aparato soviético, apenas logró aposentarse en la periferia sentimental de muchos cubanos, quedando al fin como nostalgia de lo irrecuperable. Como satélite de un imperio ambicioso, tuvieron que sacrificar vidas y orgullo, tuvieron que apagar unos fuegos y prender otros, según conviniese. Y tanto así que debieron endilgarle la culpa del desastre posterior, tal como hacen las amantes desdeñadas, sin la pensión alimenticia que un día se cortó y nunca supieron aprovechar.
La segunda anexión, vigente aún, se basa en la premisa del lupanar ilustrado supliendo la carencia ideológica (por llamarle de algún modo) de ese caudillo que vocifera y manotea delante de todas las puertas, reclamando atención. El negocio les funciona en tanto el mundo se pregunte: ¿Quién es prótesis de quién? Petróleo a cambio de publicidad y adoctrinamiento, por no mencionar la logística y la grotesca carnalidad que se comercia en nombre del Socialismo. Ahora penden de otro cuerpo, sin que les importe demasiado la grosería de ser exhibidos sin tesis ni causa. Cuando no hay fuentes de ingreso, cualquier bestia sirve.
Y entonces, damos con la tercera anexión que seguimos denunciando, al ver cómo un país cuyas incongruencias no rebasaban ni la tercera parte de sus logros se sigue hundiendo en un abismo económico y social, sin equilibrio alguno, desgastado hasta sus cimientos, sumido en la ruina. Ellos han logrado que nuestro país sea la referencia directa cuando se habla de piedad y limosnas, desastre y miseria. Se trata de la anexión definitiva: al Caos.
La segunda anexión, vigente aún, se basa en la premisa del lupanar ilustrado supliendo la carencia ideológica (por llamarle de algún modo) de ese caudillo que vocifera y manotea delante de todas las puertas, reclamando atención. El negocio les funciona en tanto el mundo se pregunte: ¿Quién es prótesis de quién? Petróleo a cambio de publicidad y adoctrinamiento, por no mencionar la logística y la grotesca carnalidad que se comercia en nombre del Socialismo. Ahora penden de otro cuerpo, sin que les importe demasiado la grosería de ser exhibidos sin tesis ni causa. Cuando no hay fuentes de ingreso, cualquier bestia sirve.
Y entonces, damos con la tercera anexión que seguimos denunciando, al ver cómo un país cuyas incongruencias no rebasaban ni la tercera parte de sus logros se sigue hundiendo en un abismo económico y social, sin equilibrio alguno, desgastado hasta sus cimientos, sumido en la ruina. Ellos han logrado que nuestro país sea la referencia directa cuando se habla de piedad y limosnas, desastre y miseria. Se trata de la anexión definitiva: al Caos.
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9 comentarios:
Al Caos, no hay duda, vamos derechitos al caos, una espiral de caos ALI-mentada de pasión, y solo tras mucho alimento podra alojarse en un almacen reconvertido en loft urbano.
Gaspar el Lugareño también me censura. le contesté al comentario de Sosa en el post sobre el libro ese de Denys Fortun, y me lo censuró.
Dándole toda la razon a la observacion sobre el abuso de adjetivos añadi que ellos se debian a la afiliacion de la obra a la estetica de moda, que es como hemos aprendido recientemente, el kitsch. (estetica en la que ha derivado el posmodernismo). Este autor publica en el momento adecuado, justo cuando se ha definido el kitsch como la expresion artistica del exilio. (recordemos a Alejandro Lopez, en performance, y Santiago Martin, en poesia).
Un poco enrevesado, sí. ¿Por qué estlizar tanto? Bueno, tú sabrás, al fin y al cabo, es tu libertad, y éso está bien: usarla...y basta...
Es duro el presente, también, sí...pero no soy, no quiero, ser apocalíptico...
Y claro, amigo, Sosa, en rigor, la anexión es otra cosa...
Hombre, George, siéntese un momento y tómese una limonada, que yo estoy jodiendo un poco. Yo no soy un analista político, sólo hago apuntes, eso sí: enrevesados cuando quiero joder. Te agradezco mucho.
Bueno, en cuanto al Apocalipsis, creo que un Ramiro Guerra se hubiera colgado al comprobar los “desbalances” de hoy en día. Saludos.
Me quito el sombrero, como siempre, como debe ser, como debo hacer ante usted...
!Me cogiste de atrás palante como se dice por aquellos lares!
Mil abrazos.
Jorgito miamigo, pero tu no duermes?
candela...
de acuerdo con la anexion al caos
y
aprovecho para decir que mi bandera de Groenlandia solo recuerda que no quiero a ningun otro cubano a mil kilometros de distancia, jajajjajaja
saludos
para seguir la rumba de Tumiami blog
Doce frases castrogenéticas del exilio
1- No se equivoque, usted no sabe con quien está hablando.
2- ¿Usted conto con los jefes de la disidencia o el blog genial de la yoani?
3- Aquí lo hay que tener las orientaciones bien claras y buscar consenso
4- Vamos a ver si suspendemos los anonimos de pasillo .
5- Ciudadano, eso es hacerle el juego al propagandismo infantil, y al protagonismo de los otros.
6- No nos damos cuenta, pero es así, o yo lo digo o todo el mundo es malo.
7- Eso, compañero, se llama "disidente" diversionista ideológico.
8- Así que si tiene algo que decir diríjase a los blogueros con puesto en la disidencia.
9- Lo que dijo habrá que analizarlo con las instancias superiores, llevarlo a votacion y despues veremos como criticar la movilizacion.
10- La última palabra la tiene el que mas mienta.
11- ¡Cubanos de por ahi, oportunistas, gente de esquina, kitsch!
12- Eso vino de un grupusculo de blogueros y no lo hacemos pues no contaron conmigo para pensarlo..
De cual Cao tu habla, mijito, del que sale en el 41?
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