6.08.2009

Otras perlas de la joven poesía cubana


No laboro en la raíz,ni cultivo habichuelas que se alarguen
hasta el plato de arroz en mis empobrecidas tardes.

…y un hombre, si está muerto,vale menos que un perro.

Cada pecera que intento preñar
posee una pregunta en sus aristas…

Un saxo es un instrumento demasiado triste
para que bailen los gorriones
sobre el tendido eléctrico.

…quizás yo sienta un poco de temor,
pero no me alcanza el falo para orinarle el rostro a los soldados.

Aún así, persisto en la fresa utópica
del que nació entre los sinsontes…

…y el navegante se hinchó
hasta parir esos gusanos que lo devoraban.

…cárcel donde la luz
pone en evidencia la perfección de alguna axila

la envoltura del perro que admiro sin pelea y equivale a su descomposición

Exceptúo pequeños mamíferos
que no vieron la mañana muerta detrás de un barco.

Somos la misma especie de hace siglos.

La soledad es un perro taciturno.

Las tiendas con sus bocas expectantes
provocan la orina y los abrazos…

… las pitas, el anzuelo
para tentar el deseo de los peces.

Somos bultos que no logra desleír la luz…

Del caracol entonces toma ejemplo:
una vuelta de espira más adentro
sus vísceras esconde desconfiado.
.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

que mania te ha dado con los perros...

Anónimo dijo...

esta entrada , tambien muy comica...Jajajaja hijos que la patria os a pario!

Jorge Salcedo dijo...

No laboro en la raíz, ni cultivo habichuelas —née frijoles— que se alarguen
hasta el plato de arroz en mis empobrecidas tardes.
Una brisa de ajos adoba el equinoccio
donde el perro moribundo come su arroz con mango
y un hombre, si está muerto, vale menos que un perro.

Cada pecera que intento preñar
posee una pregunta en sus aristas.
Yo creía poseer un falo incuestionable,
un falo pícolo, requinto, corno inglés, saxofón.
Un saxo es un instrumento demasiado triste
para que bailen los gorriones
sobre el tendido eléctrico.
No así la gendarmería de mortillo acentuado.
Quizás yo sienta un poco de temor,
pero no me alcanza el falo para orinarle el rostro a los soldados.
Aún así, persisto en la fresa utópica
del que nació entre los sinsontes
y conoció el apetito del navegante y su cadáver.
Y el navegante se hinchó
hasta parir esos gusanos que lo devoraban
y pronto dieron con su líbido y sus reclamos en la cárcel,
cárcel donde la luz
pone en evidencia la perfección de alguna axila.

La envoltura del perro que admiro sin pelea y equivale a su descomposición
pretende desentenderse del ábaco y me empuja a acribillar animales adyacentes.
Exceptúo pequeños mamíferos
que no vieron la mañana muerta detrás de un barco,
pero no perdono a las vacas.
Somos la misma especie de hace siglos.
La misma especie de perro locuaz.
La soledad es un perro taciturno.
La poesía es una perra en celo.
Las tiendas con sus bocas expectantes
provocan la orina y los abrazos
de los perros taciturnos y las perras en celo
y todos acabamos imprecando el mar.
Las pitas, el anzuelo
para tentar el deseo de los peces.
Nada pica. Estorbamos.
Somos bultos que no logra desleír la luz…

Del caracol entonces toma ejemplo:
una vuelta de espira más adentro
sus vísceras esconde desconfiado.
Olvida las habichuelas —née frijoles— por un tiempo.

Anónimo dijo...

Salcedo, después de esto te van a nombrar poeta joven cubano honorario.

Fantomas dijo...

tiene solo 20 años

poeta cubano , declamador , rapero

http://carlic4.wordpress.com/

Manuel Sosa dijo...

Fantomas, ese muchacho no ha nacido aún.