5.28.2009

Carta de solidaridad retrospectiva con el escritor Jorge Ángel Hernández


Amigos, compañeros: en días recientes el escritor cubano Jorge Ángel Hernández les recordó a sus colegas de la isla y del exilio que nadie se solidarizó con él cuando fue atacado hace unos meses por otro escritor cubano en plena calle. Las circunstancias del ataque, aunque relativamente veladas a la opinión pública, fueron esbozadas a través de correos electrónicos y una escueta nota en el portal de Cubanet. Al parecer, desavenencias estéticas que derivaron en inquina personal motivaron el incidente en el que resultara herido el compañero Hernández.

Luego de reflexionar sobre su reclamo de solidaridad, entendemos que le asiste toda la razón, y hemos decidido condenar el incidente de manera retrospectiva. Creemos que su caso es típico del hombre de letras cuya fragilidad no debiera convertirse en motivo de agresión. El hecho de que no pudo defenderse contra su único atacante, cuyo nombre no viene al caso, ejemplifica su dedicación al estudio de los clásicos y su descuido por el arte de la defensa personal. Ha de recalcarse además que su adversario le aventajaba sobremanera en fuerza y corpulencia, factores que le propiciaron total impunidad.

Creemos que las verdaderas lides se libran en el campo de las ideas y en la blogósfera, y no debemos tolerar o justificar que elementos impetuosos se abalancen sobre nuestros más delicados artistas. Ellos no cuentan con vigor de cuerpo, pero constituyen la avanzada en nuestra búsqueda del sentido nacional, escrutando el ciberespacio, redactando oportunas acotaciones y componiendo poesías. ¿Cómo puede esperarse que estos compañeros dominen las rudas técnicas del gancho, de la zancadilla? Parafraseando al Apóstol cuando se refería al suegro de Pablo Lafargue: quien se pone del lado de los débiles merece honor. Invitamos a que manifiesten su solidaridad con el aún adolorido compañero Hernández, escribiendo a

lajiribilla@enet.cu

Muchas gracias.
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5.27.2009

Do you, Mr. Jones?

Anoche escuchaba una entrevista con varios integrantes de Dead Confederate, una banda que radica en Athens, Georgia, y reconocían su deuda musical con Bob Dylan, entre otras influencias, sobre todo a la hora de escribir sin pensar en el resultado práctico del hecho; o sea, dejar que el mensaje prevalezca sobre las constricciones que imponen los formatos habituales. Pues muchos compositores piensan que si una canción se extiende más de la cuenta no será efectiva, ni podrá comercializarse. Se limitan al esquema funcional, aunque les queden cosas por decir. Y es que Dylan, siempre una excepción, vino a romper ese tipo de mentalidad. El mejor ejemplo pudiera ser Ballad of a thin man, que no por extenderse más de lo “permisible” ha dejado de escucharse e inspirar versiones y derivaciones. La canción está llena de referencias sexuales y emblemas de la contracultura, y el personaje Mr. Jones representa al hombre convencional cuya rigidez no le deja asumir (comprender) los cambios que se operan en su entorno. Es una letra simple, pero abundante en claves que propician lecturas disímiles, según quien lea, o escuche. Esta es mi versión al español. (¿Un hombre flaco, un hombre delgado, un flaco? El título hace alusión a The Thin Man, la película.)

BALADA DE UN HOMBRE FLACO

(Bob Dylan)

Entras a la habitación con el lápiz en tu mano,
ves a alguien desnudo
y dices: “¿Quién es ese hombre?”
Te afanas por comprender pero no lo consigues,
eso que tendrás que decir cuando llegues a casa
porque algo está ocurriendo aquí
y tú ni te das cuenta, ¿no es verdad, Sr. Jones?

Levantas la cabeza y preguntas: “¿Es éste el lugar?”
y alguien te señala y dice: “Es de él”,
y vuelves: “¿Qué me toca a mí?”
y otro más dice: “¿Dónde está qué cosa?”
y dices tú: “Dios mío,
¿es que me han dejado solo?”
Porque algo está ocurriendo aquí
y tú ni te das cuenta, ¿no es verdad, Sr. Jones?

Entregas tu papeleta
y entras a ver al histrión
que de inmediato se acerca al oírte hablar
y te dice: “¿Cómo se siente
ser un espantajo?”
Y dices: “Imposible”
cuando él te alcanza un hueso
porque algo está ocurriendo aquí
y tú ni te das cuenta, ¿no es verdad, Sr. Jones?

Tienes muchos conocidos
entre los leñadores
que te proporcionan datos cuando alguien
ataca tu imaginación,
pero ya nadie sabe lo que es el respeto
y al cabo lo que se espera de ti
es que le dones un cheque
a esas organizaciones caritativas
que se libran de las tasas.

Te has paseado entre profesores
y a todos les ha gustado tu estampa;
con eminentes abogados has discutido
acerca de leprosos y malhechores;
has repasado todos los libros
de F. Scott Fitzgerald;
se sabe que no te faltan buenas lecturas,
porque algo está ocurriendo aquí
y tú ni te das cuenta, ¿no es verdad, Sr. Jones?

Bien, el tragaespadas se te acerca
y procede a arrodillarse,
se persigna
y luego hace chocar sus altos tacones;
y sin más aviso te pregunta
si te ha parecido bien,
y dice: “Aquí te devuelvo la garganta,
gracias por el préstamo”,
porque algo está ocurriendo aquí
y tú ni te das cuenta, ¿no es verdad, Sr. Jones?

Ahora distingues a este enano del solo ojo
que grita la palabra “AHORA”,
y dices: “¿Con qué propósito?”
y él vuelve: “¿Cómo así?”
Y dices: “¿Qué significa esto?”
Y te responde en un alarido: “Eres una vaca;
me das leche o te marchas a casa”,
porque algo está ocurriendo aquí
y tú ni te das cuenta, ¿no es verdad, Sr. Jones?

Bien, pues entras a la habitación
como haría un camello y frunces el rostro,
te echas los ojos al bolsillo
y la nariz por el suelo;
debieran escribir una ley
que te prohibiese resurgir;
debieran obligarte a usar auriculares
porque algo está ocurriendo aquí
y tú ni te das cuenta, ¿no es verdad, Sr. Jones?


Aquí la letra en inglés.

Aquí un video, versión corta.
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Himno Bolivariano (a partir de fragmentos de los himnos de Hispanoamérica)


Hacer el Himno Bolivariano es fácil. Se toman un par de versos ardientes de cada Himno Nacional hispanoamericano (y bien ardientes que son en su mayoría; vergüenza para ti Nicaragua, y para ti, Puerto Rico, que hacen las excepciones); se mezclan al azar, ya que todos dicen lo mismo y en ellos prima el decasílabo, ese metro soez y rimbombante; se imprime en tirada millonaria y se distribuye a la masa. Y con toda seguridad, a los pocos días se lanzarán a la calle, con picos, palas, machetes, cócteles Molotov, listos para derribar a los explotadores, sean quienes sean. La letra ha de ejercer un efecto hipnotizador, que incite a la violencia y a la inmolación, ya que todo en ella es metralla, sangre y correcorre. Nótese el detalle del segundo verso, importante para sumar al propio Dios al asunto, y el añadido de La Internacional que se complementa con las últimas dos líneas del himno cubano, en la estrofa final. Claro, porque hay que terminar por todo lo alto. La música no ha de ser un problema, y mucho menos a los oídos bolivarianos. Por suerte los compositores de himnos arrastran una misma melodía, con variaciones imperceptibles. Un resultado involuntario de este experimento pudiera ser el derrocamiento de algunas monarquías, en Venezuela, Cuba, etc. En el juego revolucionario tout est possible.

HIMNO POTPURRIT BOLIVARIANO

Alza, oh Pueblo, tu espada esplendente
que fulmina destellos de Dios.
Nuestros brazos, hasta hoy desarmados
estén siempre cebando el cañón.

Es el voto que el alma pronuncia,
y que heroicos, sabremos cumplir
y en sus aras de nuevo juremos
¡morir antes que esclavos vivir!

Nuestros pechos serán tu baluarte,
con tu nombre sabremos vencer;
coronados de gloria vivamos...
¡o juremos con gloria morir!

Venga el hierro y el plomo fulmíneo,
que a la idea de guerra y venganza
verás a tu pueblo, valiente y viril
la tosca herramienta en arma trocar.

¡Guerra, guerra! en el monte, en el valle,
los cañones horrísonos truenen;
y el clarín de la guerra aún resuena
pregonando su gloria inmortal.

Compatriotas fieles,
la fuerza es la unión;
soldados sin coraza ganaron la victoria;
su varonil aliento de escudo les sirvió.

Con ardientes fulgores de gloria
se ilumina la nueva nación,
que tu pueblo con ánima fiera
antes muerto que esclavo será.

Todos son abnegados, y fieles
al prestigio del bélico ardor,
generosa será nuestra suerte
si morimos pensando en tu amor.

Cambiemos el mundo de base
hundiendo al imperio burgués:
del clarín escuchad el sonido,
¡a las armas, valientes, corred!
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5.26.2009

Más de un centenar de intelectuales apoyan al escritor cubano Ángel Santiesteban (Nota de prensa)

El domingo 17 de mayo, en el Vedado, Ángel Santiesteban, un prestigioso narrador cubano, galardonado con los más importantes premios literarios del país y del continente latinoamericano, fue provocado, amenazado y golpeado por dos desconocidos, provocándole una fracturado, heridas leves de la navaja que esgrimió uno de los agresores cuando Santiesteban intentó defenderse, y numerosos hematomas a causa de los golpes.

Todos los análisis de lo sucedido, y las declaraciones del propio Santiesteban, apuntan a que se trata de un mecanismo ya típico en la historia de las represiones en la isla contra aquellos que intentan hacer uso de sus derechos ciudadanos esgrimiendo un pensamiento distinto al pensamiento oficial. A pesar de que la amenaza se cierne sobre él, Ángel Santiesteban dice que está dispuesto a asumir todos los riesgos: primero decidió crear su blog, decir su opinión, y eso le costó que las autoridades culturales, en gesto que debía avergonzarles, le retiraron el correo electrónico con el cual enviaba sus escritos a la persona que puso en internet su blog "Los hijos que nadie quiso", luego de que esas mismas autoridades le dijeran a Santiesteban que "lamentablemente no tenemos la estructura necesaria para que puedas tener tu blog acá". Poco después, cuando apenas habían sido colgados tres o cuatro escritos, llegó la citación oficial para que acudiera a una oficina policial donde se le "aconsejó" pensar bien en lo que estaba haciendo y diciendo. Y de pronto, ante su tozudez y la fuerza de denuncia de sus escritos, viene la agresión, en una escena repetida cientos de veces en los últimos 50 años.

Contra esos métodos que intentan coartar las libertades de expresión y contra la posibilidad de que estos actos puedan seguirse repitiendo en un momento en que Cuba necesita abrirse al diálogo y a la aportación de todos los cubanos, estén donde estén y sean cuales sean sus posiciones políticas, han llegado estas firmas que aquí colocamos. Es un simple gesto de dignidad, de unidad, que ojalá crezca.

FIRMAS DE APOYO

(1) Amir Valle, escritor, Berlín.
(2) Ladislao Aguado, escritor, Madrid.
(3) Sindo Pacheco, escritor, Miami.
(4) Luis Pérez-Simón, escritor salvadoreño, París.
(5) Odette Alonso Yodú, escritora, México D.F.
(6) Armando de Armas, escritor, Miami.
(7) Rafael Rojas, historiador, México
(8) Eliseo Alberto (Lichy) Diego, escritor, México
(9) Jorge Luis Arzola, escritor, Köln-Alemania.
(10) Michi Strausfeld, editora, Berlín.
(11) Carlos Alberto Montaner, escritor, Madrid.
(12) Jorge Ferrer, escritor, Barcelona.
(13) Madeline Cámara, escritora y crítica, Riverview, Florida.
(14) José (Pepe) Triana, escritor, París.
(15) Jorge Luis Arcos, escritor, Madrid.
(16) José Prats Sariol, escritor, México.
(17) Rolando Sánchez Mejías, escritor, Barcelona.
(18) Emilio Ichikawa, escritor, Miami.
(19) Pío Serrano, escritor y editor, Madrid.
(20) Félix Luis Viera, escritor, México D.F.
(21) Dean Luis Reyes, escritor y periodista, La Habana.
(22) Emilio García Montiel, escritor y profesor universitario, Veracruz.
(23) Rita Martín, escritora y profesora universitaria, Virginia
(24) Camilo Loret de Mola, abogado, Estados Unidos.
(25) Waldo Pérez Cino, escritor, España.
(26) Katrin Hansing, academica, Estados Unidos.
(27) Gorki Aguila y Ciro Diaz (musicos integrantes de Porno Para Ricardo), La Habana.
(28) Duanel Díaz Infante, escritor, Estados Unidos.
(29) Juan Cueto-Roig, escritor, Miami.
(30) José M. Fernández Pequeño, escritor, República Dominicana
(31) Raúl Tápanes López, escritor, Santiago de Chile.
(32) Antonio Álvarez Gil, escritor, Estocolmo.
(33) Jorge Enrique Lage, escritor, La Habana.
(34) Ernesto Ortiz, escritor, Córdoba-España.
(35) Armando Añel, escritor, Miami.
(36) Sonia Díaz Corrales, escritora, Islas Canarias.
(37) Elvira Rodríguez Puerto, escritora, Munich.
(38) Abel Germán Díaz Castro, escritor y periodista, España.
(39) Carlos A. Aguilera, escritor, España.
(40) Manuel Gayol Mecías, escritor, California.
(41) Héctor García Quintana, escritor, España.
(42) Yomar González, escritor, Barcelona.
(43) Pedro Marquéz de Armas, escritor, Portugal.
(44) Manuel Sosa, escritor, Atlanta.
(45) Ricardo Bada, escritor español, Köln-Alemania.
(46) Jorge Alberto Aguiar Díaz, escritor, La Habana-Madrid.
(47) Enrique del Risco (Enrisco), escritor, West New York.
(48) Carmen Duarte, escritora y periodista, Miami.
(49) Milena Rodríguez, escritora, Granada
(50) Rafael E. Saumell, escritor y profesor universitario, Estados Unidos.
(51) Karla Suárez, escritora, París.
(52) Manuel Vázquez Portal, escritor, Miami.
(53) Odalys Curbelo, periodista, Miami.
(54) Juan Antonio Sánchez, editor y periodista, Miami.
(55) Laszlo Erdelyi, Editor, El País Cultural de Montevideo
(56) Armando Valdés Zamora, escritor, París.
(57) Jorge Salcedo, escritor, Boston.
(58) Joaquín Badajoz, escritor y académico, Miami.
(59) César Reynel Aguilera, escritor, Montreal.
(60) Bernardo Marqués Ravelo, escritor y periodista, Miami
(61) Luis González Ruisánchez, escritor, Santo Domingo, Rep. Dominicana.
(62) Camilo Venegas, escritor, Santo Domingo, Rep. Dominicana.
(63) Margarita García Alonso, Francia.
(64) Alberto Lauro, escritor, Madrid.
(65) José Miguel Sánchez (Yoss), escritor, La Habana.
(66) Alina Brouwer, pianista y compositora, Miami.
(67) Verónica Cervera, editora, Miami.
(68) José Antonio Nicolás Zorrilla, músico y escritor, España.
(69) Fabienne Viala, Profesora de Literatura Comparada, París.
(70)Juan-Sí González, artista plástico, Ohio.
(71) Heriberto Hernández Medina, escritor, Florida, Estados Unidos.
(72) Carmen Karin Aldrey, artista y escritora cubana, Estados Unidos.
(73) Amaury Cabrera Reyes, escritor, Zaragoza, España.
(74) Javier de Castromori, escritor, París-Almería.
(75) Santiago Méndez Alpízar, escritor, Madrid.
(76) María Aurora López, profesora, Chile.
(77) Eduardo Parra Ramírez, escritor mexicano, México D.F.
(78) Leonel Antonio de la Cuesta, historiador, Miami.
(79) Juan (PolO) Avilés Castaigne, caricaturista, Estados Unidos.
(80) René Serrano López, abogado.
(81) William Navarrete, escritor, París.
(82) Juan Antonio Blanco, historiador y politólogo, Canadá.
(83) Garrincha, humorista, Miami.
(84) Yanis Lobaina González, escritora, productora, La Habana.
(85) Claudia Cadelo de Nevi, Blog Octavo Cerco, La Habana.
(86) Ernesto Antonio Rodríguez, escritor, Miami.
(87) José Andrés Matos Alonso (JAMA), artista,
(88) Walter Lingán, escritor peruano, Köln-Alemania.
(89) Raúl Ernesto Colón Rodríguez, editor y traductor, Montreal.
(90) Luis Agüero, escritor, Miami.
(91) Joel Rojas, artista plástico, Miami.
(92) Roberto Jiménez, escritor, Miami.
(93) Reinaldo Hernández Soto, escritor, Carolina del Norte.
(94) Boris Larramendi, músico, Madrid.
(95) Juan Carlos Recio, escritor, Estados Unidos.
(96) Ernesto Menéndez-Conde, New York.
(97) Amaury Suárez, España.
(98) Jaime Gonzalo Cordero, filólogo, España.
(99) Manny López, galerista, Miami.
(100) José Alberto Álvarez Bravo, periodista independiente, La Habana.
(101) Elena María Castro Expósito, escritora, Madrid.
(102) Olga Lastra, especialista en sistemas de computación, Florida.
(103) Yodel Pérez Pulido, Blog Completo Camagüey, Cuba.
(104) Lázaro Tirador Blanco, periodista independiente y escritor, Miami.
(105) Carlos Martínez Rentería, editor
(106) Pablo de Cuba de Soria, escritor
(107) María Benjumea, España.
(108) Omar Mederos, México.
(109) Laura García Freyre, académica.
(110) Niurka Palomino, Miami.
(111) Leyser Martínez, Miami.
(112) Jesús Reyna Carvajal, Estocolmo.
(113) Danilo Delgado, Miami.
(114) Evidio Reyes, médico, Nebraska.
(115) Maité Díaz González, Francia.
(116) Liena Díaz Abreus, Dentista, San Francisco, California.
(117) Frank A. Caner, Miami.
(118) Carlos Vanegas Cassiani, Blogger de Colombia.
(119) Jehan Sandra Salem Bidondo, Kiev-Ucrania
(120) Rogelio Marrero Cano, historiador.
(121) Elvis Lamoru, compositor, Miami.
(122) Rossie Inguanzo, Miami.
(123) Ernesto Lozano, artista plástico.
(124) Arcadio Ruiz Castellano, pintor
(125) Ramon Colás, Fundador de las Bibliotecas Independientes en Cuba
(126) Alen Lauzán, artista gráfico.
(127) David Martínez Beltrán, México.
(128) Olga Flora, lectora del blog "Los hijos que nadie quiso".
(129) Jaime Gonzalo Cordero, escritor, España.
(130) Diusmel Machado, escritor, La Habana.

¿QUIÉN ES ÁNGEL SANTIESTEBAN?

Ángel Santiesteban Prats (La Habana, Cuba, 1966) Narrador. Graduado de Dirección de Cine.

En 1989, con su tercer cuento escrito, ganó mención en el concurso Juan Rulfo, que convoca Radio Francia Internacional, y el relato fue publicado en Le Monde Diplomatique, Letras Cubanas y la revista El cuento de México.

En 1990 obtuvo el premio Nacional de los Talleres Literarios.

En 1992 organiza su primer volumen de cuento: Sur: Latitud 13, y participa en el premio Casas de las Américas, donde queda finalista. En 1994, vuelve a participar en el premio Casa de las Américas y obtuvo recomendación para publicación del jurado. En 1995, le cambia el título al volumen y lo envía al premio nacional de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), ganándolo en esa oportunidad; pero por su visión humana (o inhumana) hacia la realidad de la guerra en Angola, donde participaron los cubanos por espacio de 15 años.

Ese libro: Sueño de un día de verano, obtuvo el premio y sólo fue publicado en 1998, luego de atravesar un árido proceso de censura. En el 2008, la editorial española Emily publicó la versión original del libro, sin censuras, y bajo el título original: Sur: Latitud 13.

En 1999 ganó el premio César Galeano, que convoca el Centro Literario Onelio Jorge Cardoso. Y en el 2001 obtiene el Premio Alejo Carpentier que organiza el Instituto Cubano del Libro con el conjunto de relatos: Los hijos que nadie quiso.

En el 2006, gana el premio Casa de las Américas en el género de cuento con el libro: Dichosos los que lloran.

Ha publicado sus cuentos en México, España, Puerto Rico, Suiza, China, Inglaterra, República Dominicana, Francia, Estados Unidos, Colombia, Portugal, Martinica, Italia, Canadá, Argentina, Brasil, Venezuela, Finlandia y Alemania.

Hay sido antologado en: Nuevos Narradores Cubanos (Siruela), Cuba y Puerto Rico son (ediciones memoria), Cubanísimo (Francia y Alemania), La terra delle mille danze (Italia), Cuentos sin visado (México), Islas en el sol (Cuba y Dominicana), Fábula de Ángeles (Cuba), The voice of the turtle (Inglaterra), La Isla contada (España y Portugal), Los nuevos caníbales (Puerto Rico) Dorado Mundo y otros cuentos, Poco antes del 2000 (Cuba), Irlanda está después del puente (Casa de Teatro, Dominicana).

En la actualidad tiene varios libros inéditos de cuentos y novelas: El verano en que Dios dormía, Figuraciones en el polvo, La ciudad del rey, Cuentos para divertirme, Johnny Millón, entre otros.
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5.22.2009

Símil y disimilitud. Muestra


Leer poesía joven cubana es una actividad saludable al espíritu. Uno puede estarse riendo un buen rato. Poesía que sacude la rigidez de nuestra jornada laboral y nos devuelve el rubor perdido ante el cifrado. A cada rato tropiezo con alguno de sus nidos virtuales, y me pierdo entre tanta profusión, selva de artificios y derivaciones, palabra que se ramifica insaciable, sin otro sentido que no sea el de gastarse en vano. Uno de los vicios en que incurre todo escritor es el de buscar proximidades innecesarias, acudiendo al símil para salvar una imagen débil, y el resultado es doblemente risible.

Copio algunos símiles, sin identificar sus autores, para alegrarles el fin de semana. ¡Gloria a los mártires de la poesía!

…y miro la arenisca saliendo
igual que fluye el orine de los cuerpos que van a morir

como un esquimal que tiene el agua
en la cerradura de una galaxia elegida antes

Como si fuera un muerto dentro de una novela que escribiera Bulgákov a orillas
de esqueletos sin ramas

como sucede con la orina del arce derritiendo la nieve

el cuerpo escapa
cual cáscara vacía
que deja la serpiente en sus andares

Mis poemas son como mulos,
asisten al desequilibrio de la vida
pero no alcanzan
a reproducirla por sí mismos.

…estrecho, como un pozo en el que no entra la luz

como un perfecto estado donde aunar la lírica
a esa voz que me turba hasta la mudez

Una vez me estremecía con un gato húngaro que mamá crió para ti

…caminar como un perro
buscando buenas óperas.

…este miedo de concebir al Universo como una matriuska infinita

un tren que se diluye como un río en la hoja digital del portátil

Posado, como un pájaro, sólo quiero una rama para cantar
mis versos

yo lloro como dama sin remedio

…pobres comentarios
blandidos como espaditas vegetales

como una geisha tullida en su indócil kimono

como una virgen con los relojes dispuestos
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5.20.2009

Carta abierta de apoyo al escritor cubano Ángel Santiesteban

Colegas, amigos:

Hemos sabido que en La Habana, este domingo 17 de mayo, el escritor Ángel Santiesteban fue provocado, amenazado y golpeado por dos desconocidos. Como resultado de esa agresión, Santiesteban tiene un brazo fracturado, heridas de la navaja con la cual fue agredido, numerosos hematomas a causa de los golpes, y hasta el momento en que se redacta esta carta anda escondido previendo nuevos ataques.

Basta un simple análisis de los detalles de esa agresión, especialmente del intercambio inicial de palabras entre el agredido y los agresores, para concluir que esta es la respuesta de ciertos espacios del poder político y militar en Cuba a la decisión de Ángel Santiesteban de, además de escribir sus libros, hacer uso de sus derechos ciudadanos a través de un blog llamado Los hijos que nadie quiso, para dar sus opiniones sobre la realidad cubana de hoy.

Nótese que me refiero a “ciertos espacios del poder político y militar en Cuba”. Quienes hemos seguido los escritos de Ángel Santiesteban en su blog, hemos podido comprobar que esos escritos (especialmente uno titulado “Los muchachos se despiden”, sobre la participación de escritores cubanos en la Feria del Libro de Mazatlan) fueron respondidos por varios de los escritores que participaron en esa Feria, sintiéndose atacados por Ángel Santiesteban en unos casos, o para aclarar sus posiciones en relación con lo que consideran un error y hasta mala fe en el escrito de Santiesteban. No hay derecho a juzgar ni a uno ni a otros. Las respuestas de esos colegas, fueran cual fueran su tono y sus argumentos, son un derecho que tenemos que defender. Porque aunque nos cueste trabajo entenderlo: Ángel Santiesteban (y cualquier otro cubano, como cualquier ciudadano de este mundo) tiene derecho a escribir su blog y todos los que quieran replicar, responder, atacarlo incluso con el poder de la palabra, tienen derecho a hacerlo. Es una lección que los cubanos debemos aprender de una vez por todas.

Pero estamos convencidos de que jamás ninguno de esos que respondieron a Ángel Santiesteban, incluso los más indignados y ofensivos, se rebajaría a ser parte de estos ataques físicos. Aunque hemos sido testigos cientos de veces de polémicas cortadas por la oficialidad, los escritores cubanos estamos acostumbrados a responder la palabra con la palabra, nunca con los golpes.

El mal precedente que sienta la agresión a Ángel Santiesteban no debe ser pasado por alto.

Por eso, con esta sencilla carta abierta, estamos apelando a la unidad de los escritores cubanos, conozcan o no a Ángel Santiesteban, estén de acuerdo o no con sus ideas y posiciones personales e intelectuales, piensen lo que piensen sobre el actual sistema que impera en nuestra isla: lo que importa aquí es que, todos, en la isla o en el exilio, nos unamos para recordarles a quienes pretenden esgrimir esas posiciones de poder contra el pensamiento intelectual, que quien quiera expresar lo que piensa en Cuba, sea quien sea, jamás debe ser agredido en su integridad física; para recordarles a quienes pretenden esgrimir esas posiciones de poder contra el pensamiento intelectual que no estamos dispuestos a seguir esperando para entender que tenemos que respetar el diálogo entre cubanos, incluso aunque sea a gritos (pero a través de las palabras y de las ideas). Es uniendo y no dividiendo cómo vamos a resolver nuestros problemas, simplemente porque cada división crea nuevos problemas, nuevas heridas, y nuevas divisiones, en una cadena infinita.

Firmar o no firmar esta carta es un asunto de la conciencia de cada cual, un derecho que respetamos. Pero creemos que la unidad de quienes se oponen a este tipo de comportamientos, es el único modo de evitar que agresiones como la que ha sufrido ahora Ángel Santiesteban se conviertan en la respuesta común, cotidiana, de los enemigos de las libertades de expresión y de pensamiento en Cuba.

Firmantes:

Amir Valle, escritor, Berlín.
Ladislao Aguado, escritor, Madrid.
Gumersindo Pacheco, escritor, Miami.
Luis Pérez-Simón, escritor y profesor universitario, París.
Jorge Luis Arzola, escritor, Colonia, Alemania.
Manuel Sosa, escritor, Atlanta.

Para firmar esta carta puede enviar el mensaje de adhesión a prensa@amirvalle.com
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5.19.2009

La jauría contra Angel Santiesteban


El escritor cubano Ángel Santiesteban ha sido agredido en la calle por dos esbirros castristas. No podrán decir que se trató de un hecho casual, ni provocado por él mismo. Los agresores le aconsejaron que “no le convenía hacerse el contrarrevolucionario” e intentaron arrebatarle unos papeles que llevaba consigo. Usaron una navaja y un tubo, y consiguieron fracturarle un brazo, ocasionándole otras heridas.

¿Por qué no nos sorprende que sigan ocurriendo estas cosas? ¿Por qué no nos sorprende la impunidad de estos personajes?

La tertulia insular nunca ha dejado de señalar que tales ataques son desvíos pasajeros, errores y malentendidos. Los culpables terminan siendo subalternos de alguien que nada sabía. Los escritores del séquito siempre encuentran una justificación, si se les pregunta, para interpretar los desmanes de la policía política. Habrá quien acuse al propio Santiesteban de propiciar la agresión, por meterse a “mercenario”.

No puedo olvidar el verano de 1990, cuando un grupo de colaboradores policiales nos atacó, sin motivo aparente, a la salida de una sesión del Taller Experimental que realizábamos en Sancti Spiritus. Buscaban provocarnos, hacernos sentir que en aquel medio no había lugar para reuniones sospechosas. A partir de aquella noche tuve la precaución de cargar siempre con un pomo de ácido, un arma inusual y eficiente, por si volvía a tropezarme con aquellos miserables. Y uso el ejemplo propio, pero sabemos de los casos de Jorge Luis Arzola, encerrado y golpeado en Jatibonico, y la famosa paliza que le propinaran a un grupo de escritores en Matanzas, incluyendo a Carilda Oliver Labra.

El tintineo de la palabra “mercenario” sigue siendo grato a ciertos oídos. Pero no debe olvidarse que las palabras redefinen a quienes no sopesan su sentido ulterior. Les llenan la boca, las escupen ¡y las trazan sobre un papel! Estas son las noticias que nos llegan, y todo es dentellada, pateadura y alarido. Este es el país que nos queda, jaurías que custodian las ruinas, escritores idílicos que se apartan a tiempo, para evitar las salpicaduras de sangre.
.

5.18.2009

Diálogos en el Umbral: Mario Benedetti

(El Ángel del Umbral interroga a Mario Benedetti)

A: Una transición furtiva, casi como ardor que se apacigua…

MB: Yo no hubiera pedido otra cosa…

A: Es una extraña mezcla de credenciales. Tengo ante mí estos legajos en cursiva, donde descubro impaciencia, razones acumuladas sin una tesis original, un gusto por describir lo visible…

MB: Tenía la escritura como el recurso idóneo para…

A: Idóneo. Va a tener que olvidar esa terminología. La toleramos al principio, sabiendo que aún se carga tanto remanente físico. Yo hablaba de la impresión general, de la impaciencia en los apuntes, el énfasis por la cotidianeidad. Le aclaro que no busco entorpecerle esta primera etapa, pero debe esperar resistencia de nuestra parte. Usted, que pasó por tantas aduanas, debe estar acostumbrado. Es el procedimiento.

MB: Le agradezco esa precisión. Escribir poesía es vencer resistencias.

A: Por ahí andamos entonces. Esa frase suena distinta en otros poetas, se lo aseguro. Le pregunto, ¿se considera un artista asimilado por el uso, por el lector ideal?

MB: Durante mucho tiempo creí que mi labor como poeta…

A: ¿Su labor?

MB: …que mi función como poeta había sido gratificada. Fui leído, aprendido de memoria, recitado ante las masas, llevado como resguardo por el lector común, que era mi interés primordial. Pero con los años sobrevino la duda…

A: La duda salva a los justos.

MB: Llegó el momento en que sentí que se me debía más reconocimiento.

A: ¿De qué hablamos aquí, de la Academia?

MB: Digamos que del sentido crítico ulterior. Del trasfondo que sustenta a la escritura.

A: Caemos en lo utilitario, tan atractivo y pasajero…

MB: Mi credencial mayor es saber que nada importa. Así lo creo ahora. Escribía para mí, para aliviarme.

A: Dentro de lo cursivo, trazos de angustia. Pero usted se entretuvo en alianzas que negaban al hombre el derecho a la angustia.

MB: Me entretuve, así de llano. Me consuelo con intuir que nunca hubiera carecido de ingenio, de haber nacido en otro tiempo, en otro sitio.

A: No le faltó el ingenio. Le faltó el cinismo. Vea que pudiera ser una contradicción, pero buenas dosis de cinismo le abren al mortal otros senderos. Y el sendero hacia Dios. Le ilustro: un poeta que no puede salir del bosque frondoso, como experimento. El poeta corriente se queja de tanta sombra. El poeta divino canta a esa sombra, y a luz que le espera. El poeta irrepetible se da cuenta de que experimentan con él. Y se da el lujo de callarlo.

MB: Horacio, Whitman. Yo buscaba tantas cosas en ellos.

A: No pretendo demorarle. Pese a tanto abigarramiento y periferia, le deseo que aproveche esa calidez innata que nunca liberó del todo.

MB: Y la certeza, tardía, de que ningún credo que pretenda emancipar al género humano es comprensible. ¡Cuánto cansancio, Dios mío!

A: Ahí está la pastura, y más preguntas.
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5.15.2009

En la lucha


Era en aquellos días, cuando los canales de televisión del sur de la Florida entraban a nuestros KRIM-218, que gastaba mi tiempo tratando de descifrar las reglas de aquel deporte extraño: hombres forzudos y pintorescos que luchaban con denuedo sin herir al contrincante. Cuando todo parecía acabado para aquel que caía a la lona, el otro lo golpeaba sin golpearlo, puro amago y mucho esmero en el simulacro. Pues yo pensaba que los luchadores se limitaban a seguir una ley estricta, de lograr ventaja sin necesidad de inutilizar a nadie. Si me hubiesen dicho que todo aquello era mentira, no lo hubiera creído. Pues ¿qué hacía allí tanto público vitoreando?, ¿quién era capaz de pagar por ver un combate fingido? Para nosotros, tan acostumbrados al boxeo de sangre y golpes implacables, no era concebible una pelea donde había más de coreografía que de fuerza o destreza.

Muchos años después me explicaron que los luchadores requieren de mucha técnica para ejecutar ciertas maniobras y cabriolas, y que la gente gusta de apreciar esos detalles, aparte del carisma y lo atractivo de los personajes que se fabrican para animar el espectáculo. Imaginé entonces que esa misma justificación la tendrían los saltimbanquis y los payasos del circo, porque no todo el mundo puede ejecutar saltos mortales o asustar a los niños sin haberse preparado o maquillado adecuadamente.

Y así, Jesse Ventura, The Body, un gladiador y hombre de acción, desenvuelto y armado hasta los dientes de liberalismo y “política del cuerpo”, llegó a ser gobernador de Minnesota. No es de extrañar que un hombre incapaz de improvisar en el cuadrilátero, acostumbrado a seguir su libreto de “ahora tú te dejas agarrar y entonces yo te inmovilizo”, haya hecho sus cuantos papelazos mediáticos. Nada más había que ponerlo delante de un micrófono. Sin dudas, el experimento se agradece: le abrió el camino al non-traditional statesman, al que acuden los votantes que han perdido toda esperanza. Nosotros, en Latinoamérica, estamos dando el ejemplo.

Ventura recién ha declarado que le gustaría ser el futuro embajador de Estados Unidos en Cuba. Sus credenciales: viajó a la isla en el 2002, conoció personalmente a Castro (algo de lo que alardea con frecuencia) y sobre todo, la frase que le dedicó el dictador: “Es usted un hombre de mucho valor”.

La idea no es mala, si se mira desde el punto de vista coreográfico, dada la cantidad de espectadores que convocaría una posible reanudación de lazos diplomáticos entre las dos naciones. ¿Quiénes ganarían más con tal jugada, los norteamericanos o los cubanos? Seríamos testigos de otro tipo de justa ilusoria, pactada de antemano, dictada por la ingenuidad de los propios organizadores. Y es que los norteamericanos, como en la lucha libre que les apasiona, pueden perder siempre con la condición de que haya dividendos y mucha publicidad a su favor. Y aplausos, muchos aplausos.
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5.13.2009

Claves de Lezama (II)


Durante los últimos años de su vida, José Lezama Lima vivió en completo aislamiento, ignorado por la oficialidad cultural de la isla. Sus libros comenzaron a publicarse en 1977, un año después de su muerte. Las reediciones no han cesado, y ya nos prometen las Obras Completas para el 2010, cuando se cumple su centenario. Encerrado casi todo el tiempo en Trocadero 162, visitado por los amigos de siempre y resignado a su muerte civil, el poeta no interrumpió su obra, y destacan en ella ciertas claves que dan testimonio de aquello que él llamó, con mordacidad, “el barroco carcelario”. Estos poemas representan, por oposición, el peso de aquel quinquenio gris (es un decir, pues en realidad se trata de un doble eufemismo) sobre un hombre que miraba el mundo desde su mirilla, cansado y rodeado de sombras: el circo del mundo nuevo desfilando con sus tambores y sus vítores. Léanse estos poemas como prueba de su desolación.

EL CUELLO

El cuello de la botella,
incitación arco iris,
es como la garganta del diablo.
No pasa un dedo
y la mirada tropieza con las culebras
del fondo profundizado por la borraja.
Yo, como una rana,
dentro de la botella, mi cuerpo
es un Atlas entre el tapón
y el anca que lentamente recorre
todo su fundamento maternal.
La uva emparienta, con el cristal,
un equilibrio indescifrable,
como el aire en la balanza de Osiris.
El rocío sobre la uva en la mañana
se iguala con la respiración del pájaro,
bulto, después cuerpo de niebla
que comienza a respirar.
Descorchar los ojos de vidrio de un indio sioux,
el instante del pelillo ante la luz,
y después la cascada ceñida de anillos
y de gritos que rodean el cuerpo dictando
los nuevos cuerpos que tropiezan
en la carnalidad rocosa del ombligo.
Dentro de la botella,
un tercio de año en la humedad de la cueva,
un esqueleto, un molino, las bodas:
el barroco carcelario.

ESPERAR LA AUSENCIA

Estar en la noche
esperando una visita,
o no esperando nada
y ver cómo el sillón lentamente
va avanzando hasta alejarse de la lámpara.
Sentirse más adherido a la madera
mientras el movimiento del sillón
va inquietando los huesos escondidos,
como si quisiéramos que no fueran vistos
por aquellos que van a llegar.
Colocamos el pañuelo
sobre el cenicero para que no se vea
el fondo de su cristal,
los dientes de sus bordes,
los colores que imitan sus dedos
sacudiendo la ausencia y la presencia
en las entrañas que van a ser sopladas.
La visita o la nada
cubiertas por el pañuelo,
como el llegar de la lluvia
para oídos lejanos,
saltan del cenicero,
preparando la eternidad
de sus pisadas o se organizan
inclinándose sobre un montón de hojas
que chisporrotean sobre el jarrón
de la abuela,
huyendo del cenicero.

¿Y MI CUERPO?

Me acerco
y no veo ninguna ventana.
Ni aproximación ni cerrazón,
ni el ojo que se extiende,
ni la pared que lo detiene.
Me alejo
y no siento lo que me persigue.
Mi sombra
es la sombra de un saco de harina.
No viene a abrazarse con mi cuerpo
ni logro quitármela como una capota.
La noche está partida por una lanza,
que no viene a buscar mi costado.
Ningún perro esmalta
el farol sudoroso.
La lanza sólo me indica
las órdenes de la luna
haciendo detener la marea.
Es la triada del colchón,
la marea y la noche.
Siento que nado dormido
dentro de un tonel de vino.Nado con las dos manos amarradas.

LA CAJA

Vive en una pequeña caja de acero
con una mirilla que él sólo sabe utilizar.
Aunque nunca recibe a nadie,
pasea todos los días con el mismo chaleco.
Por las noches hace su recorrido
y pierde su identidad.
Se diluye en la noche
y la noche lo despedaza silenciosamente.
De pronto, tropieza con un dolmen
lleno de clavos de olor,
se hiere los pies con una botella rota
rellena de un eléctrico papel de oro,
le da la mano a una persona desconocida
que le hace un regalo impenetrable,
duro como una madera que ha estado
muchos siglos bajo el agua.
Tropieza con una multitud
que escandaliza su nombre,
aunque él apenas lo oye.
Su camino parece estar trazado
por una oruga que sube una escalera.
Penetra en un café sucio
y una muchacha se le acerca con zalemas
y después empieza a pellizcarlo
y a clavarle alfileres
que él se sacude como si fuese
polvo solar.
Masca un caramelo
y comienza a volar.
Lee un rato en una azotea
llena de camas vacías.
Su chaleco escocés
brilla como las estrellas
y se va deshilachando mientras
le cae la ceniza por la cara.
Vive en una pequeña caja de acero
y por la noche se asoma a la mirilla,
pero sólo ve su chaleco reproducido
por el ojo paleolítico del elefante.

PONER EL DEDO

La cabeza que nos aprieta
incesantemente el cuello
hasta verla jugando
sobre una escoba dominical.
La cabeza impide la limpidez
de la casa, vuelan y zumban las alfombras,
después cae escalón tras escalón.

El teléfono aúlla al lado de un plato
sucio de frituras,
el timbre rompe la cerámica,
cada pedazo una oreja frente
al teléfono y el vejete
con su bata de verano va apuntando
en la tendencia de una pizarra.
Oye las pisadas nocturnas del caballo
en su aterciopelado teléfono de extensión.
El caballerizo real anota el minué
en la libreta de teléfonos.

De nuevo el dedo sobre la lámina.
delicadamente la mesa
se hiende en dos planisferios.
El que se va hundiendo
hasta el centro de la tierra.
El otro es un hueco
por donde pasa una carreta
llevando un feto, con las guirnaldas de Baco.

El anillo en la punta del pañuelo
asegura las bodas imposibles.
El dragón babeando con una mantilla
y la cierva que espera el sueño
con cintajos de colores
y su baba placentaria.
Los reyes comienzan a galopar,
había mucha nieve
y las persianas hundían sus pestañas.

Dormido trabajaba en una escaramuza
donde el viento se hinchaba
como un almohadón, como una cuchara
gigante que exploraba un vientre.
De allí sacaba un agua tornasolada
que yo llenaba de salivazos.
Era aquel humor espeso
un caldo para el regreso
que esputaba estrellas de ébano
que yo recogía para el sábado.

Una serpiente con cabeza de pez
al teléfono.
Puse el dedo en la lámina
y lentas explosiones
convidaban a dibujar el cabrito negro.
Comenzaban los sacrificios.

(José Lezama Lima)
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Noticias de casa


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5.12.2009

Padre Alberto, con música de Serrat


Mundano o laico pudo ser, o un torpe idólatra que ayer
perdió su crucifijo rumbo a Roma,
oscila sobre el bien y el mal, cuando le toca desaguar,
mitad casto y mitad lujuria a solas.

Padre Alberto, Padre Alberto,
sintió un llamado divino,
mas se apartó del camino
y engrasó lo que había muerto;
entre la carne y la obediencia,
entre lujuria y abstinencia
aún sabe revivir, Padre Alberto.

Ya todo lo que van a hablar se dijo y quiere aprovechar
este momento de duda y ligereza,
pero no cambia al Papa por otro bikini seductor
como el de aquella ardiente feligresa.

Padre Alberto, Padre Alberto,
aún vibra con los sermones,
la Pascua y las tentaciones,
con Juan Pablo y los conventos.
Tiene de un siervo la tonsura
y de un cubano la soltura
y aún cree en la Comunión, Padre Alberto.

Por fin se impuso el descontrol cuando posaste bajo el sol
de esa playa que hiciste sementera.
Las fotos de tu “beatitud” pusieron tapa al ataúd
en que la prensa tu vida convirtiera.

Padre Alberto, Padre Alberto,
¡que ingrato ha sido el destino!
rezaste a San Valentino
y hoy te apartan de la Iglesia,
la castidad de veinte años
se te ha ido por el caño
por querer ser soñador, Padre Alberto...
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5.11.2009

Música cubana en Atlanta

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-Joel Brene: voz, percusión
-Lisset Rodés: voz, percusión menor
-Becky Lough: trompeta, piano
-Karen Shipp: piano, voz
-Manuel Sosa: bajo, guitarra
-Alex Lowe: saxo tenor
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Para reservaciones escribir a cafemezclao@yahoo.com
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Salvemos Angola


Por Alcides Herrera

¿Y ahora qué vas a hacer con todo ese dinero?

Haré experiementos sociales.

No entiendo.

Por ejemplo, comprar la cuadra en la que está el gym más famoso de la ciudad para rodearlo de establecimientos de unhealthy food; poner muchas cámaras, filmar la evolución de ese grupo humano en particular.

¿Y qué más?

Comprar Bolivia siempre que me den un precio justo -cuando Mick Jagger la quiso comprar pidieron demasiado, por eso ningún país se llama en la actualidad Rolling Stones.

No creo que Bolivia haya estado en venta nunca.

Tengo pruebas.

En fin, ¿qué más harías?

Cerrar el Canal de Panamá, taparlo.

¿Con qué objetivo?

Para abrirlo nuevamente con muchas mejoras y así generar puestos de trabajo en la región.

¿Planeas hacer un poco de caridad, como es costumbre entre la gente que tiene la costumbre de tener dinero?

Ciertamente aún no me acostumbro a la idea de que tengo dinero, pero podría darle plata a quien friegue mis carros; también podría apadrinar a distancia a un niño de los de $19,99 al mes, pagar el techo de una iglesia, prestar un terreno a los damnificados de un ciclón hipotético.

¿Vas a invertir en tu persona?

Claro, yo, las mejores cremas, mucha langosta, orgías místicas, un superbar y, por supuesto, la pesca deportiva.

Bien, te tengo una mala noticia.

¿Cuál es?

La verdad es que tu número no salió, salió uno muy parecido.

Es una pena.

¿Y ahora qué vas a hacer sin todo ese dinero?

Voy a tratar de hacer lo mismo por otros medios, aunque el negrito tenga que esperar.
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5.07.2009

Claves de Lezama (I)


Termino de leer Desde el légamo, libro de ensayos y artículos de Jorge Luis Arcos publicado por Colibrí, y paso a recomendarlo como referencia a quien indague sobre el Canon cubano, tema que siempre despertará escepticismos y sobre el cual el autor hace un mapa equilibrado, y sobre todo: sincero. Además de sus notas sobre poesía y cultura cubana, que incluye reseñas de libros específicos, Arcos abunda sobre Lezama y Orígenes, y más aún sobre el legado de María Zambrano en Cuba.

Quiero detenerme en uno de sus ensayos: “Cuarenta años de Paradiso o el barroco carcelario”, y aprovechar el apunte que hace sobre ciertos poemas de Lezama, escritos en aquel período de ostracismo oficial, para transcribirlos como documentos que ilustran el sentimiento del Maestro al verse confinado, casi literalmente, en una cárcel de silencio.

Los poemas que siguen fueron escritos en mayo de 1971, luego de que su nombre resonara desde el palco oficial, confirmando la sentencia en los golpes de vara del juez, en mitad del espectáculo que diseñaran para el poeta Padilla. Este es el Lezama del ostrakon y la crispación nocturna, irónico y extrañamente libre al no saber (o no querer) disimular su entrada al Limbo de las expiaciones:

SORPRENDIDO

No puedo. Es así. Y el caballo dobla el naipe.
Voy. La toronja escampa, deletreo.
¿Qué pregunta cabe? ¿Qué codo se entremezcla?
El turiferario se remoja, abandona.
Son juramentos, perogrulladas, testigos.
Un índice torcido como una nariz,
no sirve, ceniza, redondea.
Una estocada de cartón, presunciones.
El costillar al trasluz, una tromba
engorda el farol repartiendo cartas de Navidad.
Araño, voy y me sumerjo, ya no hay navegantes.
Toco, vuelvo la cara, ya las persianas repiqueteando.
Cruce de peces por las piernas abiertas, tijeras.
No llegó a parir, se aconseja, el naipe calvo.
La ventana ensalivada masculla el pimpollo,
centra el parpadeo, errante el vidrio roto.
Allí el tironeo, el vuelco del tiburón.
Pusilánime araña las botas el rastrojo,
vuelve arrastrándose por la acera al mediodía.
La salamandra sigue saltando
del chaquetón con mucha fiebre.
No puedo, voy a acostarme, despertaré sin el resguardo.
Las arañas alfombran confundiendo sus hilillos.
Don Aire congrega y descabeza.

NO PREGUNTA

Un abreboca y no un punzón con ojos astillados,
una ponzoña con mano izquierda,
en el escampado
una pelota con relieve
en los ojos hacia dentro,
en un rápido botarate lenguafuera.
Dondequiera, cabalgadura avinagrada,
en las rodillas letras de hueso,
en las rodillas brazos y pelucas,
lanzando un entrecortado humillo
de azufre en el tambor infratierra.
Camina hacia el escondrijo,
la carcoma en el perchero queda.
Un encontronazo de cabra y cemiceja,
casi y casi roto en polvo,
dondequiera.

OIGO HABLAR

Oigo hablar a un pájaro moteado:
cuacuá.
En la cabeza tres círculos verdes
y los ojillos que abren y cierran la noche.
Las banquetas para los violinistas
y en medio de la pechuga aljamiada
una garrafa saludando como en un minué.
Las levitas y los sombreros
manchados de luna, con alas pequeñas,
corrían a ocultarse detrás de los árboles.
Los violines también detrás de las hojas
crecían escindidos pisados por la escarcha.
El violinista de levita morada exclama:
cuacuá.
Y todos los trombones borrachos en la medianoche
saludaban, alzaban las ventanas,
elevaban por el aire el pelo del violín.
Una pausa y después se oyó:
cuacuá.
Los animales hablaban primero,
el pájaro perfeccionó el diccionario,
la orquesta sólo lo hizo girar, girar,
soltar sus espirales y recogerlas
en la manga con botones heráldicos.
El pájaro en su casaca de abril
nos regaló el lenguaje interpuesto,
el pelo del violín cruzado con el rameado sedoso,
el ojo del pulpo en el ancla al mediodía:
cuacuá.
El violinista con sus dedos angélicos,
impulsados por la orquesta y su tic tac
de escarcha amoratada, saludaba
de nuevo la hoja reverente
y dejaba caer una gota
hidrocéfala con los ojos sangrantes:
cuacuá.

(José Lezama Lima)
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5.06.2009

Habrá que escribir

Llueven los temas. Uno quiere escribir sobre cada uno de ellos, pero no hay tiempo. En una oficina del gobierno, a estas alturas, sólo queda sobrevivir y usar los breaks para ponerse al día. Por supuesto, repasar las noticias es una obligación, y casi viene con el trabajo. Los clientes quieren confirmar si aquel rumor es verdad, si aquella sospecha que tenían fue convertida en ley, que si uno es un ángel… Está el paseo por la hemeroteca virtual, cada mañana, donde tenemos que enfrentarnos a lo inverosímil sin poder comentarlo con nadie. Recuerdo el día de la muerte de Cabrera Infante, muerte que nadie esperaba, y el alarido de rabia e impotencia que solté ante la mirada nerviosa de mis compañeros de oficina… A veces un puñetazo sobre la mesa vale más que aventurar un artículo minucioso, esmerado… Debe ser peor el querer escribir y no tener tiempo que el hecho de quedarse en blanco, aunque el resultado sea igual: silencio o balas de salva, por aferrarse a la ilusión de tener un auditorio. Fíjense en esta semana, cuánta porquería se nos abalanza, ese pobre tipo que alguna vez fue parlamentario de un país, nuestro país, y no se le pudo ocurrir otra cosa que martirizar a los reclusos con retórica musical vencida, y ahora protesta por procedimientos que él mismo ha validado con su verbo y presencia; y por otro lado el aparato cultural crea comisiones para seguir institucionalizando la desconcertante obra de Lezama Lima, afilando aún más una política de exclusiones, donde ser intelectual cubano tiene que ver con cierta territorialidad y la adhesión ideológica de los corifeos; y más allá otra comisión se apresta a presentar embajada allende las fronteras con dineros que otrora reprocharon al proyecto de Encuentro de la Cultura Cubana; y leemos con la boca abierta cómo este asomo de periodista comunal, entrevistador de nalgas blandas, más visigodo que romano, la emprende contra la verruga que le estorba al linajudo castrismo, un blog al que ya no saben cómo contener y silenciar. Da para escribir y escribir, sin dudas. Y también para romper la mesa de un puñetazo.
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5.05.2009

Guerrillero sin olfato


Tribuna abierta en el morro
del mártir de los cretinos,
argentino entre argentinos,
ministro isleño del forro.
Por cuatrero y por pedorro
ha perdido la nariz,
ya no percibe el matiz
de su asmático intestino:
bife podrido con vino
de plátano: Hombre de maíz.

(Jorge Salcedo)
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5.04.2009

Ventajas y desventajas de la visa negada a Silvio


Ventajas:

-Uno tiene que pensar que la justicia, a veces, es impartida de funcionario a funcionario.
-Da tremendo gusto comprobar que, al menos por un día, Silvio se integra a la mayoría de cubanos que no obtiene la respuesta que quiere.
-El hipotético compañero de asiento de Silvio no tendrá que soportar un hedor y una consagración hedonista tan cercana.
-El imprescindible diario Guamá acaba de sacar su versión de los hechos, y eso siempre se agradece.
-Las maracas castristas de Nueva York sonarán con menos brío.
-Los espías presos no recibirán las carticas que el trovador errante les traía en sus maletas, con tal de ahorrar postage.
-El trovador no podrá estrenar la camarita digital que acaba de comprarse en París.
-Cabe la posibilidad de que Carlos Varela, a quien también le han cerrado la puerta los vecinos del norte, vuelva a repetir una de sus pocas frases afortunadas: "no se viajó por culpa de un par de dinosaurios". Lo más cercano que ha estado de la sedición. Claro, él se refería a la gente de Miami, pero… bueno, ustedes saben.
-Es el momento apropiado para repensar la ciudadanía chilena, la definitiva. ¿Oíste, Silvio?
-Las calles y los hoteles de la Gran Manzana se librarán de su presencia inmunda, ya que con Pete Seeger es suficiente.

Desventajas:

-La canción protesta seguirá dando la pataleta contra el imperialismo, esta vez por no poder viajar al imperialismo.
-Habrá Mesa Redonda y Reflexión sobre el tema, y el totí volverá a cargar con la culpa.
-Se pierde una buena ocasión para retenerlo en aduana, declararlo “persona de interés”, e interrogarlo por aquello de “con mis dos manos, con las mismas de matar”, “el deseo de cambiar cada cuerda por un saco de balas” y “con granizo de plomo hará su agujero de honor”, entre otros versos de dudoso calibre.
-Miami no podrá desembarazarse, temporalmente, de Vigilia Mambisa, que de buena gana viajarían a Nueva York para el correspondiente acto de repudio.
-No podremos gozar de otra versión de La Guantanamera, en las descascadas voces de Pete Seeger y el trovador de San Antonio, cuando publiquen el CD del homenaje al primero.
-Pese a lo humillante de la negativa (o la indiferencia) americana, nos resignaremos a pensar que ya Silvio tocó su punto más bajo cuando acompañó con la guitarra a Chávez, en una de sus patrióticas recitaciones. De ahí para abajo, nada.
-Como anda escaso de inspiración, es de esperar algún tema que retome el asunto de “yo soñé con aviones que nublaban el día”, a propósito de su frustrado acceso a Nueva York, y para beneplácito de Ricardo Alarcón.
-La mera noticia nos llena de pavor: un homenaje a alguien que cumple noventa. ¡Humm!
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5.03.2009

Asunto de los tiempos

Por Sindo Pacheco

Cuando salí a la calle, imaginé los ojos de doña Ofelia, mirándome tras sus gruesos espejuelos: ¿conque no hizo la tarea, Samuel?, y tomándome de una oreja, me sentaba junto a su escritorio, en el pupitre especial adonde miran todas las miradas. Esperé por Nelsito, mi amigo, en el portal de su casa, pensando que nada podría librarme del castigo. Frente a la tienda de Claudino, vimos una lata de leche condensada Matilda, cuyos dos huecos miraban a lados diferentes. Nelsito le dio una patada y, tras un vuelo silencioso, Matilda cayó ruidosamente sobre el borde de la acera. Yo no quería desprenderla de su sitio; pero a mi amigo le encanta eso de mover las cosas a su paso, de alterar las viejas locaciones. De modo que volvió a patearla, lanzándola contra la puerta de la panadería. La lata crujió comos si todo el vacío de su alma escapara por aquellos ojos carentes de expresión. Entonces tuve que aceptar el reto y ayudarlo a conducirla hasta la escuela. Estos retos suelen aparecer de improviso, sin que uno pueda encontrarle una razón. Una vez él, y otra yo, invariablemente, fuimos desplazando a Matilda metro a metro, cuadra a cuadra, esquina tras esquina. Como resultado de tal resolución, habíamos llegado tarde una vez más. Frente al colegio había una guagua, de listas azules y blancas como la bandera. La puerta se abrió cuando íbamos cruzando y varios hombres nos empujaron adentro. Dos niños, pecosos como si fueran hermanos, bostezaban en el primer asiento, y ni siquiera alzaron la vista para vernos. Nos sentamos tras ellos, y el motor de aquella patria rodante nos saludó con un rugido como un grito de guerra. Todo el día anduvimos por carreteras brumosas e intrincados caminos, ora se veían cañaverales, ora campos de arroz, ora potreros de ganado, con lejanas vacas diminutas, y otras veces sólo asomaba el marabú como el cabello rebelde de la tierra. Al mediodía nos dieron una bandeja con arroz y trozos de pescado y una caja de leche fría sin azúcar. Por la tarde comimos sopa de cebollas con rodajas de pan; y esa noche aparcamos a la vera de un camino a esperar que amaneciera, y me dormí apenas la quietud se arropó sobre nosotros. Cuando desperté, vi una legión de agitados muchachos, dos de los cuales fueron traídos al vehículo. Uno era un negrito, que nos miró a todos, con sus ojos llenos de estupor.

Cada mañana nos deteníamos frente a la puerta de un colegio, donde íbamos acumulando pasajeros, siempre del sexo masculino. Calculé que tal vez era un experimento para medir la resistencia de uno a la velocidad o al encierro, pero nada sabíamos pues los guías, dos militares corpulentos, no nos dirigían la palabra. El fin de semana viajamos sin descanso, salvo para abastecernos de vituallas y para llenar de combustible los dilatados depósitos.

Nadie había intentado escapar, no sé si por desdén o por miedo, o porque nuestra condición no lucía tan precaria. Teníamos agua, comida, y un baño para evacuar nuestros apremios. El paisaje era distinto a cada instante, y esa ansiedad por apresar lo novedoso parece que nos iba apaciguando. Una mañana, sin embargo, Nelsito estuvo llorando largamente pues extrañaba a su mamá y a su perro llamado Girasol.

Cuando el carro de la patria se hubo llenado por completo, anduvimos tres días y tres noches sin parar como un juguete de cuerda que recorría sin rumbo los caminos.

El cuarto día nos detuvimos ante un centro escolar que abría sus puertas a los niños y mandaron a bajar a los hermanos pecosos del primer asiento, cuyo espaldar se plegó hacia delante, y Nelsito y yo pudimos ver a través del parabrisas aquella forma que tenía el vehículo de ir engullendo los caminos.

Llegamos a nuestra escuela a la hora en que todos salían gritando con sus libros a la espalda. Nadie se fijó en nosotros, ni le importó preguntarnos. Nelsito echó a correr, olvidando a Matilda, que seguía allí junto a la cerca, con sus ojos mirando hacia la nada. No quiso acompañarme, pero yo la fui pateando hasta la tienda de Claudino, justamente donde mismo la encontramos, y volví a casa.

Ni mi madre ni mi padre se mostraron sorprendidos, como si hubiera partido esa mañana. Pensé que el viaje había sido por llegar tarde a la escuela o por no haber hecho la tarea, y me senté a la mesa a corregir la deficiencia; pero papi me cerró la libreta, y me dijo mirándome a los ojos: yo también hice lo mismo, pero entonces todo era distinto, los tiempos han cambiado.
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