6.29.2009

Una palabrota, bien cubana y viril


Es la que emplean siempre, menos viril que cubana, contra quienes no pueden responder, cuando se les acaban los argumentos. Casi siempre viene acompañada de un puñetazo sobre el buró, o del silbido de una tonfa. Fue la que usaron para cantar victoria cuando le dispararon a un avión desarmado. La que le atribuyeron a Camilo en un campo de caña y que fue restituida al modesto Almeida, si es verdad que alguien la gritó, pues el anecdotario de aquella guerra es un cúmulo de falacias. La usaba el Hermano Mayor a puertas cerradas, y es posible que el Menor se la haya devuelto alguna vez, quitándole la inflexión amenazadora. No falta mucho para que la inserten en el himno nacional, en donde quepa, tan socorrida resulta ser. Porque todos sabemos la valentía de esos dirigentes que la sueltan frente a su cabizabaja audiencia, cuando algo se les desbarata, como suele ocurrir. El alarde de virilidad viene de lejos, sembrado en los campos insurrectos, cada quien halando por su cuenta, para no ceder protagonismo. Llueven los vocablos, los epítetos caen como granizo sobre el campamento insular. Estos de ahora no necesitan dar explicaciones, pues palabrejas les sobran para acosar mujeres, hacerlas tragar papeles, hundir remolcadores, apedrear casas, propinar palizas. Y si llega el momento de replegarse, hay que verlos lloriqueando frente a la cámara, pidiendo perdón al tribunal, escribiendo cartas de renuncia. Y es que se trata de eso, de llenarse la boca con aquella palabra que ya no sirve a sus propósitos. Y aquí hablamos de una palabrota, bien cubana, que significa "Carencia".
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6.28.2009

When we was fab


Hace 20 años fuimos a recoger aquel pergamino que nos certificaba como Licenciados en Educación. Casi todos creíamos en aquello de diseminar nuestra propia luz, llevando la pedagogía a flor de labios, aunque fuera en lengua enemiga. Recuerdo mi último viaje en tren, el de regreso, y los sentimientos encontrados que me impedían pensar con claridad. Por una parte, el título garantizaba la independencia económica, mi propio sueldo, no tener que acudir al ruedo familiar para rogarles el sustento. Por la otra, se dejaba atrás el ámbito de la escuela, la despreocupación y la camaradería. A partir de entonces tendríamos que asumir responsabilidades, buscar un propósito. De nuestro grupo recuerdo dos rasgos distintivos: la inteligencia y la honradez. Ninguno fue soplón, ninguno fue cobarde. Nos separamos hace media vida y aún nos seguimos comunicando. Creo que pudimos vivir del sueldo sólo un par de años, pues la debacle no tardó en llegar. De aquellos 35 egresados, apenas si quedarán unos diez ejerciendo su profesión. Nos hemos regado por el mundo: Edmonton, Miami, Atlanta, Barcelona, Viena… Y seguro que muchos, como yo, ni sabe ya dónde guardó aquel pergamino que certificó el fin de la inocencia.
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6.26.2009

Pérdidas



Michael Jackson e Iroel:
dos pérdidas en un día
que nadie adivinaría,
y cual de las dos más cruel.
Raro el uno, el otro fiel,
nos dejan vagos rumores;
los músicos y escritores
hoy piensan en Peter Pan
y entre el Pop y el Talibán
¡ya ni quedan bailadores!
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6.25.2009

La Ritmo Oriental

De la Orquesta Ritmo Oriental se aseguraba que poseía la mejor sección rítmica entre todas las agrupaciones cubanas, por especializarse en hacer bloques complicados y crear novedosos efectos con el tempo. Allí estaban Enrique Lazaga, güiro, director y arreglista principal; Juan Claro en las congas y Daniel Díaz en los timbales. El cantante principal y compositor de muchos de sus temas fue Juan Crespo Maza. Otro que hizo sentir su influencia en la orquesta fue el bajista y arreglista Humberto Perera. La Ritmo Oriental (que por cierto, era habanera) vino de la influencia del chachachá, tomando lo mejor de La Aragón y Fajardo y sus Estrellas, consiguiendo una sonoridad que la diferenciaba de otras charangas de la época. Su discografía es extensa, y muy poca gente puede darse el gusto de estudiarla, ya que en su país nadie se preocupa por digitalizar y reeditar esos archivos. Aquí van cuatro de sus números más exitosos.







Sibilo


Sibilo no ha roto su silencio desde hace días. Y no ha sido por falta de preguntas y temas punzantes, que muchos tendrá siempre disponibles para seguir desconcertando a sacerdotes y ciudadanos. Y cada vez que descuida su fluidez discursiva, ya que la corporal lo mantiene conectado a una red que nunca previó, comienzan las especulaciones y los escenarios hipotéticos en caso de que, por fin, lo desconecten. Pudiera ser un estado catatónico, o una sedición estomacal, o que se ha entretenido leyendo las exhortaciones de exiliados que pretenden calcar su discurso. O quizás se ha desanimado al descubrir que su influencia no pasa del primer círculo, allí donde los periodistas oficiales no se atreven a desglosar su escritura y se limitan a reproducirla en las páginas de rigor. Ser augur, y vivir en ese Oráculo habanero se le ha convertido en pátina, que le sigue nublando su invicta imagen hasta reducirla a fabulilla rancia. Sibilo sobrevive en las fotografías, apuntalado y seco, husmeado por los visitantes que no quieren desaprovechar la rara oportunidad de tocar una reliquia; sobrevive como sombra detrás de la cortina y como espada colgante; extiende su omnipresencia en los reclamos que ya le hacen, porque sus devotos necesitan un dedo que les apunte hacia dónde ir. Los gritos llegan hasta el templo, gritos burdos, palabras en lengua extraña: ¡ϊάμά, ϊάμά! que no se atreve a traducir, con todo y sus dones proféticos. Sibilo ha sabido prolongarse, extenderse como lenta necrosis. Pero también, increíblemente, ha aprendido a extinguirse y nos consta que va por buen camino. Prueba de ello son estos silencios.
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6.23.2009

Los "wake up calls" de la democracia occidental


Ocurre todos los días. Unos mueren en la calle, otros en la cárcel. Algunas de esas muertes son noticia, otras no traspasan el marco sórdido donde ocurren. La diplomacia lava sangre y se alimenta de pactos entre quienes desgobiernan y quienes los toleran, para que todo siga siendo negociable. Apaciguar, dicen. Entendimiento, dicen. Sólo cuando se altera esa aparente estabilidad vienen las declaraciones y las exigencias que se habían obviado. Los jefes de estado, a la hora del té, consienten en ser vistos como factores atenuantes del caos mundial, en grupo homogéneo, como si los retratos oficiales limasen las diferencias entre unos y otros. Así, es común ver a quienes representan el voto que les eligió juntos a los que consumen poder a toda costa, por medio del terror y la fuerza. Tienen que salir a la calle los ciudadanos de estos últimos países, tienen que morir unos cuantos para que la preocupación altere la armonía diplomática. Entonces se hará énfasis, temporal, sobre ese foco que les impide continuar posando en la antesala, sonrientes. Pero transcurrirán los días, la gente volverá a sus casas (los que vuelvan), la represión buscará otro pasadizo y no habrá pasado nada. ¿Alguien duda del fracaso de ese club abigarrado que dice llamarse “Naciones Unidas”? Mientras no se establezca el principio de la libertad individual sobre cualquier tipo de credo, no existirá asamblea en este mundo que pueda jactarse de representar el bien común. Y seguirá la sangre corriendo.
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6.22.2009

Bruma, Yuma

Esta canción se titulaba originalmente Aquí en la bruma, y fue escrita para dialogar con la audiencia que suele frecuentar nuestros conciertos. Al cabo, la bruma se convirtió en La Yuma, pensando en los cubanos de Atlanta, sobre todo. Obviamente, hemos manipulado esa nostalgia que casi todos los emigrantes confiesan, en aras de conseguir cierta atención. Y con suerte, la han pasado por la radio hispana de la ciudad dos o tres veces. La voz es de Lisset Rodés; percusión y voz segunda: Joel Brene; metales: Becky Lough; piano: Karen Shipp; guitarra acústica y bajo: un servidor. Cherchez l’argent!

Los colores del fracaso


Tuvieron que desplegarle sobre la hierba, papel marchito,
dibujo urdido por un paria y su cálamo:
los tintes alegóricos
para abrirle los ojos al público cautivo:

Esto que ven, rojo como el barniz ideal,
viene a ser la dilatación del triunfo
cuando decide labrarse peldaños, y sube,
sube lento al aposento secreto
y se plasma en la acuarela que ayer fue sangre.

Este otro, azul de labios taciturnos,
se disuelve en la tinta que gastan los escribas
para exaltar los contragolpes: cobalto y Poder,
cicatriz y sumisión.

Y ese vacío, blanco que nada cubre, grabado en las pupilas,
es nicho neutral que refleja el sol
una vez por día,
iluminando apenas la sala del manicomio, como cruz
que marca el sitio donde arrojarán nuestras vestimentas.

Tuvieron que tenderle, lámina que desgarraron otros,
a ras del suelo estéril, para mostrar
el efecto de los símbolos sobre las hordas
que huían de la catástrofe.

Breves y lánguidos, bañados con niebla:
así nos definen aún, nos ciegan los colores del fracaso.
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6.21.2009

Aristóteles: Poética, II

1. Parece cierto que dos causas, y ambas naturales, han generalmente concurrido a formar la poesía. Porque lo primero, el imitar es connatural al hombre desde niño, y en esto se diferencia de los demás animales, que es inclinadísimo a la imitación, y por ella adquiere las primeras noticias. Lo segundo, todos se complacen con las imitaciones, de lo cual es indicio lo que pasa en los retratos; porque aquellas cosas mismas que miramos en su ser con horror, en sus imágenes al propio las contemplamos con placer, como las figuras de fieras ferocísimas y los cadáveres. El motivo de esto es que el aprender es cosa muy deleitable, no sólo a los filósofos, sino también a los demás, dado que éstos por breve tiempo lo disfrutan. Ello es que por eso se deleitan en mirar los retratos, porque considerándolos, vienen a caer en cuenta y argumentar qué cosa es cada uno, como quien dice: Éste es aquél; que quien no hubiese visto antes el original, no percibiera el deleite por razón de la semejanza, sino por el primor de la obra, o del colorido, o por algún otro accidente de esta especie. Siéndonos, pues, tan connatural la imitación como el canto y la rima (que claro está ser los versos parte de las rimas), desde el principio los más ingeniosos y de mejor talento para estas cosas, adelantando en ellas poco a poco, vinieron a formar la poesía de canciones hechas de repente.

2. Después la poesía fue dividida conforme al genio de los poetas, porque los más graves dieron en imitar las acciones nobles y las aventuras de sus semejantes, y los más vulgares las de los ruines; primeramente haciendo apodos, como los otros himnos y encomios. Verdad es que antes de Homero no podemos citar poema de ninguno a este tono, siendo verosímil que hubiese muchos; mas empezando de Homero, bien podemos, cual es su Margites y otros tales; donde vino como nacido el verso yámbico, que aún por eso se llama yámbico ahora el verso burlesco; porque en este metro se zumbaban a coros, y así, entre los antiguos, salieron rimadores, quién de versos heroicos y quién de yambos. Mas como en asuntos graves Homero fue grandísimo poeta (antes el único, no sólo por tratarlos bien, sino porque hace los retratos al vivo), igualmente ha sido el primero en dar una muestra de las gracias de la comedia, usando en la representación no de apodo, sino del gracejo; como sea que el Margites tiene mucha analogía con las comedias, al paso que la Ilíada y la Odisea la tienen con las tragedias. Trazadas que fueron la comedia y la tragedia, de allí adelante los aficionados a entrambas poesías, la seria y la jocosa, según su natural inclinación, unos, en lugar de hacer yambos, se hicieron autores de comedias; otros, en lugar de versos heroicos compusieron tragedias, por ser más sublimes y más nobles estos asuntos que aquéllos; el averiguar empero si la tragedia tiene ya o no lo que basta para su perfección, ora sea considerada en sí misma, ora sea respecto del teatro, eso es otro punto.

3. Por lo demás, haciéndose al principio sin arte así ésta como la comedia (la tragedia por los corifeos de la farsa ditirámbica, la comedia por los del coro fálico, cuyas mojigangas duran todavía en muchas ciudades recibidas por ley), poco a poco fue tomando cuerpo, promoviéndolas los dichos, hasta descubrirse tal cual forma de ellas. Con eso la tragedia, probadas muchas mutaciones, hizo punto, ya que adquirió su ser natural. Entonces Esquilo dividió la compañía de los farsantes de una en dos, minoró las personas del coro y dispuso el papel del primer actor. Mas Sófocles introdujo tres personas y la variación de la escena. Además de esto, aunque tarde, al fin dejadas las fábulas ruines y la dicción burlesca, dando de mano al estilo satírico, la grandeza de las acciones se representó dignamente. Al mismo tiempo se mudó el verso de ocho pies en yámbico; bien que al principio usaban el metro de ocho pies, por ser la poesía de sátiros y más acomodada para bailar; pero trabándose conversación, la misma naturaleza dictó el metro propio, porque de todos los metros el yambo es el más obvio en las pláticas, y así es que proferimos muchísimos yambos en nuestras conversaciones, pero hexámetros pocos, y eso traspasando los límites del familiar estilo. Por último, se dice haberse añadido muchos episodios y adornado las demás cosas con la decencia conveniente; sobre las cuales ya no hablaremos más, pues sería tal vez obra larga recorrerlas todas por menudo.

4. La comedia es, como se dijo, retrato de los peores, sí; mas no según todos los aspectos del vicio, sino sólo por alguna tacha vergonzosa que sea risible; por cuanto lo risible es cierto defecto y mengua sin pesar ni daño ajeno, como a primera ojeada es risible una cosa fea y disforme sin darnos pena. En orden a las mutaciones de la tragedia y por quién se hicieron, ya se sabe; pero de la comedia, por no curarse de ella al principio, se ignora, y aun bien tarde fue cuando el príncipe dio al público farsa de comediantes, sino que de primero representaban los aficionados. Mas formada ya tal cual la comedia, se hace mención de algunos poetas cómicos, dado que no se sepa quién introdujo las máscaras, los prólogos, la pluralidad de personas y otras cosas a este tenor. Lo cierto es que Epicarmo y Formis dieron la primera idea de las fábulas cómicas. Así que la invención vino de Sicilia. Pero entre los atenienses, Crates fue el primero que, dando de mano a la idea bufonesca, compuso en general los papeles de los comediantes o fábulas.

5. Cuanto a la épica, ha ido a un paso con la tragedia, hasta en lo de ser una imitación razonada de sujetos ilustres; y apártase de ella en tener meros versos y en ser narratoria, como también por la extensión; la tragedia procura, sobre todo, reducir su acción al espacio de sol a sol, o no exceder mucho; mas la épica es ilimitada cuanto al tiempo, y en esto no van de acuerdo, si bien antiguamente estilaban en las tragedias lo mismo que en los poemas épicos. Sus partes, unas son las mismas, otras propias de la tragedia. De donde, quien supiere juzgar de la buena y mala tragedia, también sabrá de la epopeya, porque todas las dotes de ésta convienen a aquélla, bien que no todas las de la tragedia se hallen en la epopeya. De ésta y de la comedia hablaremos después.

Traducción: José Goya y Muniain, 1798
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6.18.2009

La Biblioteca dispersa

Juan Abreu. José Abreu Felippe. Nicolás Abreu Felippe. Iván Acosta. Enrique Agramonte. Ladislao Aguado. Alejandro Aguilar. Luis Agüero. Jorge Alberto Aguiar Díaz. Luis Aguilar León. Carlos A. Aguilera. César Reynel Aguilera. Magaly Alabau. Elio Alba Buffil. José Antonio Albertini. Lídice Alemán. Gilda Alfonso. Orlando Alomá. Odette Alonso Yodú. Rafael Altuna. Diana Álvarez Amell. Armando Álvarez Bravo. Antonio Álvarez Gil. Sergio Andricaín. Armando Añel. Alejandro Anreus. Juan Arcocha. Jorge Luis Arcos. Octavio Armand. Alejandro Armengol. Emma Artiles. Jorge Luis Arzola. Pedro Alberto Assef. Regina Ávila. Zenaida Bacardí. Joaquín Badajoz. Lucía Ballester. Jesús Barquet. Karla Barro. Carlos Barrunto. Víctor Batista. Ruth Behar. Pedro Béjar. Emilio Bejel. Juan Benemelis. Julio Benítez. Carmen Paula Bermúdez. Beatriz Bernal. Lilliam Bertot. Juan Antonio Blanco. María Elena Blanco. Rafael Bordao. Rosa Ileana Boudet. Amaury Cabrera Reyes. Ana Cabrera Vivanco. Almelio Calderón. Damaris Calderón. Jesús I. Callejas. Jorge Alejandro Camacho. Jorge Camacho. Madeline Cámara. Rolando Campíns. Lira Campoamor. Wilfredo Cancio Isla. Fausto Canel. Yanitzia Canetti. Joel Cano. Alejandro Cánovas. Mirtha Caraballo Trezecinski. Esteban Luis Cárdenas. Rafael Carralero. Jorge Carrigan. Carlos Casanova. Luis Ángel Casas. Frank Castell. Rafael Catalá. Carlota Caulfield. Roberto Cazorla. Omar Cerit. Daína Chaviano. Enrique Collazo. Ena Columbié. Olga Connor. Antonio Conte. Miguel Correa Mujica. Mercedes Cortázar. Miguel Cossío Woodward. Félix Cruz-Álvarez. María Elena Cruz Varela. Nilo Cruz. Ángel Cuadra. Juan Cueto-Roig. Silvia Curbelo. Rhadis Curí Quevedo. Belkis Cuza Malé. Jorge Dávila Miguel. Uva de Aragón. Armando de Armas. Emilio de Armas. Javier de Castromori. Pablo de Cuba de Soria. Román de la Campa. Leonel Antonio de la Cuesta. Alejandro de la Fuente. León de la Hoz. Rodrigo de la Luz. Iván de la Nuez. Luis de la Paz. Amelia del Castillo. Enrique del Risco. Edmundo Desnoes. Carlos A. Díaz. Cristóbal Díaz Ayala. Abel Germán Díaz Castro. Sonia Díaz Corrales. Pablo Díaz Espí. Néstor Díaz de Villegas. Duanel Díaz Infante. Manuel Díaz Martínez. Ernesto Díaz Rodríguez. Eliseo Alberto Diego. Haroldo Dilla. Alex Doblado. Frank Abel Dopico. Benigno Dou. Teresa Dovalpage. Carmen Duarte. Vicente Echerri. Carlos Eire. José A. Escarpanter. Carlos Espinosa. Abilio Estévez. Julio Estorino. Nancy Estrada. Joaquín Estrada Montalván. José Antonio Évora. Nidia Fajardo Ledea. Arístides Falcón. Ángel Fernández. Damián Fernández. Daniel Fernández. Mauricio Fernández. Roberto Fernández. Miguel Fernández-Díaz. Raimundo Fernández Bonilla. Ramón Fernández-Larrea. José M. Fernández Pequeño. Orlando Ferrand. Jorge Ferrer. Alexis Figueredo. Max E. Figueroa Esteva. Orlando Fondevila Suárez. Alejandro Fonseca. Denis Fortún. Julio Fowler. Joel Franz Rossell. Zoila Frómeta Machado. José Lorenzo Fuentes. Norberto Fuentes. Luife Galeano. Alina Galiano. Joaquín Gálvez. Cristina García. Luis Manuel García. Margarita García Alonso. Raúl García Huerta. Emilio García Montiel. Héctor García Quintana. Reinaldo García Ramos. Lorenzo García Vega. Manuel Gayol Mecías. Rita Geada. Lourdes Gil. Luis Marcelino Gómez. Ernesto González. Servando González. Yara González. Yomar González. Alejandro González Acosta. Aymée González Bolaños. Eric González Conde. Iván González Cruz. Roberto González Echevarría. Orlando González Esteva. José M. González Llorente. Jorge Enrique González Pacheco. Ignacio T. Granados. Luis Grave de Peralta. Germán Guerra. Ivette Guevara. Mario Guillot. Jorge Guitart. Mariela Gutiérrez. Rodolfo Hassler. María Elena Hernández. Andrés Hernández Alende. Ernesto Hernández Busto. Alberto Hernández Chiroldes. Jesús Hernández Cuéllar. Heriberto Hernández Medina. Julio Hernández Miyares. Michael Hernández Miranda. Ariana Hernández-Reguant. Reinaldo Hernández Soto. Ariel Hidalgo. Oscar Hijuelos. Rosario Hiriart. Herminia Ibaceta. Emilio Ichikawa. Daniel Iglesias-Kennedy. Maya Islas. Iraida Iturralde. Diana María Izivate González. Jesús Jambrina. Juan Jennis. Raúl Eladio Jiménez. Nelson Jiménez Vivero. Andrés Jorge. Rolando Jorge. José Kozer. Agustín Labrada. Dolores Labarcena. David Lago González. Ivonne Lamazares. David Landau. Luis Ignacio Larcada. Alberto Lauro. Felipe Lázaro. César Leante. Augusto Lemus. Ogsmande Lescayllers. Josefina Leyva. Chely Lima. Napoleón Lizardo. Félix Lizárraga. Jorge L. Llópiz. Eduardo Lolo. Juan Manuel López. Humberto López Cruz. Alejandro Lorenzo. Ismael Lorenzo. Carlos M. Luis. Roberto Luque Escalona. Eyda Machín. Jacobo Machover. Roberto Madrigal. Eduardo Manet. Javier Marimón. Luis Mario. Asley Mármol. Bernardo Marqués Ravelo. Pedro Marquéz de Armas. Rita Martín. Santiago Martín. Ofelia Martín Hudson. Milton M. Martínez. Rodolfo Martínez Sotomayor. Julio Matas. Denys Matos. Marisel Mayor Marsán. Pablo Medina. Adriana Méndez. Santiago Méndez Alpízar. Ana Menéndez. Ronaldo Menéndez. Ernesto Menéndez-Conde. Yvonne Menéndez-Conde. Yoel Mesa Falcón. Carmelo Mesa-Lago. Marcos Miranda. Ana M. Mireles. Alessandra Molina. Juan Antonio Molina. Radamés Molina. Pedro Monge Rafuls. Carlos Alberto Montaner. Nivia Montenegro. Mayra Montero. Matías Montes Huidobro. Dolan Mor. Ernesto Morales Alpízar. Francisco Morán. Idalia Morejón. Rolando Morelli. Ángel Antonio Moreno. Marcia Morgado. Lilliam Moro. Alberto Müller. Fabio Murrieta. William Navarrete. Achy Obejas. Osmany Oduardo. Carlos Olivares Baró. Eliana Onetti. Ernesto Ortiz. Sindo Pacheco. Xiomara Pagés. Isabel Parera. Enrique Patterson. Ricardo Pau-Llosa. Michel Perdomo. Manuel Pereira. Hilda Perera. Jorge Antonio Pérez. Jorge Ignacio Pérez. Waldo Pérez Cino. Gustavo Pérez-Firmat. Louis A. Pérez Jr. Marifeli Pérez-Stable. Carlos Pintado. Juana Rosa Pita. Jorge Pomar. Antonio José Ponte. Iván Portela. José Manuel Poveda. Rolando Prats. José Prats Sariol. Dolores Prida. José Manuel Prieto. Aramís Quintero. Tania Quintero. Alfonso Quiñones. Juan Carlos Recio. Lourdes Rensoli Laliga. Andrés Reynaldo. Alejandro Ríos. Andrés Rivero. Eliana Rivero. Isel Rivero. Janisset Rivero. Raúl Rivero. Adolfo Rivero Caro. Efraín Riverón. George Riverón. Mireya Robles. Antonio Orlando Rodríguez. Milena Rodríguez. Víctor Rodríguez Núñez. Alberto Rodríguez Tosca. Rafael Rojas. Teresa M. Rojas. Alexis Romay. Alberto Romero. Raquel Romeu. Jesús Rosado. Orlando Rossardi. Carlos Rubio Albet. Jorge Salcedo. Miguel Sales. Ismael Sambra. Rolando Sánchez Mejías. Julio San Francisco. Miguel Ángel Sánchez. Osvaldo Sánchez. Osmar Sánchez Aguilera. Saskia Sánchez de Agüero. Gastón Álvaro Santana. Manuel Santayana. Enrico Mario Santí. Héctor Santiago. Rafael E. Saumell. Rogelio Saunders. Jorge Luis Seco. Víctor Manuel Serpa. Pío E. Serrano. José Carlos Somoza. Manuel Sosa. Adela Soto Álvarez. Carlos Sotuyo. Karla Suárez. Michel Suárez. Eugenio Suárez-Galbán. Jaime Suchliki. Emilio Surí Quesada. Elena Tamargo. Rafael E. Tarragó. Arnoldo Tauler. Nivaria Tejera. Raúl Tápanes Estella. Raúl Tápanes López. José Tadeo Tápanes Zerquera. Luis Tornés Aguililla. José Triana. Roberto Uría. Arminda Valdés Ginebra. Armando Valdés Zamora. Zoé Valdés. Amir Valle. Daisy Valls. Jorge Valls. Juan Carlos Valls. Manuel Vázquez Portal. Jesús Vega. Fernando Velázquez. Camilo Venegas. Félix Luis Viera. Lilo Vilaplana. Fernando Villaverde. Alan West. Isis Wirth. Gladys Zaldívar. Rafael Zequeira.
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6.17.2009

Tratado de Antimateria

El mercado de la ficción se ha convertido en un simple dispositivo de oferta contra demanda. De ahí que resulte arduo habilitar aquella narración que rompa el esquema previsto de legibilidad. Cuando un autor se impone gracias a la proyección de su aura o su oficio, fácilmente abre el camino a otros que se entreguen sin reticencias al ensamblaje posterior: los epígonos que sustentan el relato provechoso. J.K. Rowlings, Stephen King, Anne Rice, John Grisham, Dan Brown, entre otros, han logrado registrar los sellos que servirán a cuantos imitadores aparezcan. Basta que en la solapa del libro se insinúe "El nuevo Dan Brown", o algo por el estilo, para que la inversión sea recuperable. Un libro atípico no debe traspasar los filtros del editor, cuya función cada vez más se asemeja a la de un corredor de bolsa.

Ante el reto de la originalidad, ciertos autores apelan al efectismo que presupone reevaluar toda aparente certeza, ya sea en cultura o religión. Y hacen un trabajo de campo que no es exhaustivo, pero sí convincente para el lector curioso. ¿Qué es para ellos el manejo de la prosa, sino la pericia de llevarnos, con menores o mayores tropiezos, al momento climático y regalarnos el desenlace que merece nuestra impaciencia? Su escritura es económica: se limita a dibujar las líneas principales sin abundar en el relieve y el color. Se salta de un plano a otro, con agilidad cinematográfica. Acaso se imaginan la película que vendrá; la anticipan desde el manuscrito, como si fuera un requisito inevitable. Nos entregan entonces una bomba de tiempo: abrimos el libro y el reloj comienza su cuenta regresiva. ¡Y qué difícil resulta abandonar un libro que palpita en un lapso que se acorta más y más! Nos entregan a la vez esos personajes que reconocen cualquier cita erudita, rellenos de información valiosa y trivial (para probar su divina campechanía) y que cuando abren la boca se abaratan como por arte de magia. Nos ofrecen datos instructivos, coincidencias extremas, villanos que no han perdido el olor de sus moldes, inconsecuencias argumentales, explicaciones científicas cuya lógica se desmorona ante la luz más tenue. Y es que el libro se ha convertido en puro libreto, en el tubo de ensayo donde se gestan las energías que alguna vez se proyectarán en la sala oscura, para hacernos olvidar todo lo demás.

Tal pareciera que los corredores, puestos de acuerdo con los que desmenuzan el relato original se hubiesen propuesto decodificar ciertas claves de accesibilidad. Y el concepto de literatura va a seguir diluyéndose en empirismo, en taxonomía de tipos y tramas. Ese camino lo desanda el memoir, que ya se desdobla en actuación pactada con el oído confesor: te dejamos oír lo que pediste escuchar. No tardarán en dinamizar entonces lo que resta: la poesía, el ensayo. Hacerlos cada vez más codiciables, a su manera.
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6.16.2009

Musée des Beaux Arts


W. H. Auden

Acerca del sufrimiento nunca se equivocaron
los Viejos Maestros: cuán bien entendieron
su posición humana; cómo es que acontece
mientras alguien más toma su alimento o abre una ventana
o se pasea con indolencia;
cómo, mientras los viejos esperan reverentes, apasionados
por el nacimiento milagroso, debe siempre haber
niños que no necesariamente quisieron experimentarlo, patinando
sobre la laguna al borde del bosque.
Nunca olvidaron
que aún el terrible martirio debe seguir su curso
implacable, en una esquina, algún sucio rincón
donde los perros llevan su vida perruna
y el corcel del torturador
rasca su trasero inocente contra un árbol.

En el Ícaro de Breughel, por ejemplo: cómo todo se aparta
con dejadez del desastre; el labrador puede
haber escuchado el salpicar del agua, el grito desolado,
pero no fue para él un fracaso notable; el sol hizo su papel
de reflejarse en las piernas blancas que desaparecieron
en el agua verde; y el lujoso y delicado barco que debió
haber visto algo sorprendente, un muchacho cayendo del cielo,
tenía un destino que alcanzar y prosiguió
navegando imperturbable.

Traducción: Manuel Sosa

Original aquí
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6.14.2009

Locomotiv GT


El rock que se concebía en los países socialistas no se equiparaba al del mundo occidental, pero por lo menos servía de consuelo a quienes en Cuba gustaban de disfrutar un buen concierto en vivo. La calidad musical de algunas bandas era de primer orden, sobre todo las que provenían de Alemania Oriental y Hungría. Remedaban, en muchas maneras, a los pioneros del rock duro, sin llegar más allá del reconocimiento elemental que se les debía a unos y otros según su fortuna en el mercado del disco europeo. Un grupo emblemático de aquellos años fue Locomotiv GT, formado en Budapest a principios de 1971. Alcanzó gran reconocimiento en todo el bloque socialista, incluyendo a Cuba, en donde estuvieron algunas veces; y recorrieron Inglaterra, Estados Unidos y otros países. Hicieron rock progresivo, grabaron discos en inglés y hasta se dieron el lujo de compartir candilejas con el mítico Jack Bruce, de Cream. Sin embargo, yo prefiero escucharles en húngaro, con su cacareo y todo, pues sus versiones anglosajones suenan un tanto ficticias.

Recuerdo en 1980 que alguien me prestó una revista donde aparecían fotos de Gábor Presser, Tamás Somló, János Karácsony y János Solti, los miembros de entonces, y en sus poses entusiastas vi algo que me hizo buscar referencias sobre el socialismo húngaro, pues ¿qué estaba ocurriendo en un país en el que sus músicos usaban banderas norteamericanas, sin ningún tipo de complejo? Esa curiosidad me llevó a explorar todo lo concerniente a Hungría, y a convertirme en fanático de su música y cultura en general. Luego, cuando sobrevenían las dudas sobre nuestro propio futuro, recordaba la vestimenta y la desfachatez de los Locomotive GT y pensaba que alguna vez nuestros grupos ( y su público, por añadidura) podrían profesar cualquier fe que eligiesen, sin atenerse a directivas o exigencias ideológicas.

Estas canciones son de 1973, y era frecuente escucharlas en la radio cubana de entonces. Funk progresivo, con sonoridad Cuban que no sé si provenía de Barrabás o de encuentros cercanos con la realidad caribeña. Son rarezas en esta parte del Atlántico.




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6.13.2009

Si es que usted está harto

Esto no es un problema de estar hartos o no. Si usted está harto, y es periodista, y no lo sabe disimular cuando escribe, tómese el día libre. Cálmese un poco primero. Porque entonces, si no lo hace, usted no le hará honor a su oficio.

Es muy fácil desvirtuar, con unos cuantos párrafos, todo lo que ha hecho la disidencia interna en nuestro país. Se comprende que a usted le molesten sus estrategias y lo poco que han logrado en cuanto a captación de miembros. Está bien que usted los enjuicie con datos y hechos en la mano, pero no con especulaciones y sorna. Oswaldo Payá no es el culpable de que hayan metido a la cárcel a nadie, como usted insinúa. Y entonces, usted demanda que los políticos disidentes cambien sus métodos de persuasión civil ¡porque su membresía es escasa! En un rebaño gigantesco, usted quiere que las ovejas aprendan a ladrar de un día para otro.

Quiero aprovechar para repetir esa palabra, tomada de su propio artículo: Lamentable. Es una opinión que no pretende ofender al articulista ni al editor. Otras veces he estado de acuerdo con sus planteamientos. Hoy discrepo respetuosamente.

Y en cuanto al editor que le publica, que responde a una opinión negativa con exabruptos, me atrevo a sugerirle una temporada de reposo, por lo menos. Unas largas vacaciones, si es que ya no es demasiado tarde.

Referencia: Aquí
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Aristóteles: Poética, I

1. Trataremos de la Poética y de sus especies, según es cada una; y del modo de ordenar las fábulas, para que la poesía salga perfecta; y asimismo del número y calidad de sus partes, como también de las demás cosas concernientes a este arte; empezando por el orden natural, primero de las primeras. En general, la épica y la tragedia, igualmente que la comedia y la ditirámbica, y por la mayor parte la música de instrumentos, todas vienen a ser imitaciones. Mas difieren entre sí en tres cosas: en cuanto imitan o por medios diversos, o diversas cosas, o diversamente, y no de la misma manera. Porque así como varios imitan muchas cosas copiándolas con colores y figuras, unos por arte, otros por uso y otros por genio; así ni más ni menos en las dichas artes, todas hacen su imitación con número, dicción y armonía, pero de estos instrumentos usan con variedad; v. g., de armonía y número solamente la música fláutica y citarística, y otras semejantes, cual es la de las zampoñas. Con sólo el número sin armonía es la imitación de los bailarines; que también éstos con compases figurados remedan las costumbres, las pasiones y los hechos. Al contrario, la épica hace su imitación sólo con las palabras sueltas o ligadas a los metros, usando de éstos o entreverados, o de un género determinado de versos; estilo que mantiene hasta el día de hoy, pues nada podríamos señalar en que convenga con los mimos de Sofrón y de Xenarco, ni los discursos de Sócrates; ni es del caso el que uno haga la imitación en trímetros, o en elegía, o en otros versos de esta clase. Verdad es que los hombres vulgarmente, acomodando el nombre de poetas al metro, a unos llama elegiacos, a otros épicos; nombrando los poetas, no por la imitación, sino por la razón común del metro; tanto que suelen dar este apellido aun a los que escriben algo de medicina o de música en verso. Mas, en realidad, Homero no tiene que ver con Empédocles, sino en el metro. Por lo cual aquél merece el nombre de poeta, y éste el de físico más que de poeta. Asimismo, aunque uno haga la imitación mezclando todos los metros al modo del Hipocentauro de Kerémon, que es un fárrago mal tejido de todo linaje de versos, no precisamente por eso se ha de calificar de poeta. Acerca, pues, de estas cosas, quede sentado lo dicho. Hay también algunas imitaciones que usan de todos los instrumentos referidos; es a saber, de número, armonía y verso; como la ditirámbica y gnómica, y también la tragedia y comedia; pero se diferencian en que las primeras los emplean todos a la par; las segundas por partes. Éstas digo ser las diferencias de las artes en orden a los medios con que hacen la imitación.

2. Además de esto, porque los imitadores imitan a sujetos que obran, y éstos por fuerza han de ser o malos o buenos, pues a solos éstos acompañan las costumbres (siendo así que cada cual se distingue en las costumbres por la virtud y por el vicio), es, sin duda, necesario imitar, o a los mejores que los nuestros, o a los peores, o tales cuales, a manera de los pintores. Así es que Polignoto pintaba los más galanes, Pauson los más feos, y Dionisio los semejantes. De donde es claro que cada una de las dichas imitaciones ha de tener estas diferencias, y ser diversa por imitar diversas cosas en esta forma. Porque también en la danza, y en el tañido de la flauta y de la cítara se hallan estas variedades; como en los discursos, y en la rima pura y neta; por ejemplo: Homero describe los mejores, Cleofonte los semejantes, y Eguemón el Tasio, compositor de las Parodias, y Nicocaris, autor de la Deliada, los peores. Eso mismo hacerse puede en los ditirambos y en los gnomos, según lo hicieron en sus composiciones de los persas y de los ciclopes Timoteo y Filoxeno. Tal es también la diferencia que hay de la tragedia a la comedia; por cuanto ésta procura imitar los peores, y aquélla hombres mejores que los de nuestro tiempo.

3. Resta aún la tercera diferencia, que es cómo se ha de imitar cada una de estas cosas; porque con unos mismos medios se pueden imitar unas mismas cosas de diverso modo; ya introduciendo quien cuente o se transforme en otra cosa, según que Homero lo hace; ya hablando el mismo poeta sin mudar de persona; ya fingiendo a los representantes, como que todos andan ocupados en sus haciendas. En suma, la imitación consiste en estas tres diferencias, como dijimos, a saber: con qué medios, qué cosas y cómo. Por manera que, según una, Sófocles será un mismo imitador con Homero, en cuanto ambos imitan a los hombres de calidad, y según otra con Aristófanes, porque entrambos los representan practicando; de donde dicen que viene el nombre de actos, porque representan a los actores. Que aun por eso los dorienses se apropian la tragedia y la comedia. De la comedia se aprecian los megarenses, así los de acá, alegando haber dado ocasión a ella el tiempo de su behetría; como también los de Sicilia, porque de ella fue natural el poeta cómico Epicarmo, mucho más antiguo que Conidas y Magnete. De la tragedia se dan por inventores algunos del Peloponeso, fundados en la significación de los nombres. A la verdad, éstos dicen que a las aldeas llaman comarca, como los atenienses pueblos. Así que los comediantes no tomaron el nombre de hacer comilonas, sino de la dispersión por la comarca, siendo desechados de la ciudad. A más, que al obrar llaman ellos hacer, y los atenienses practicar. En fin, de las diferencias de la imitación y de cuántas y cuáles sean, baste lo dicho.

Traducción: José Goya y Muniain, 1798
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6.12.2009

Nasty Habits

Testing, testing…

Estoy probando subir música al blog, a ver qué pasa…

El tema que cuelgo, un blues a lo Cubano, es cantado por un amigo nuestro, cuya identidad me reservo, pues es alguien que usa la música como terapia (eso quiero creer) para aliviar sus problemas síquicos. En estos momentos se encuentra ingresado en una institución privada. Además de la voz, pone las guitarras. La percusión cubana es de Joel Brene. Y yo toco el bajo. ¡Camina!

6.11.2009

Instrucciones para escribir poesía moderna (con ejemplos)

Para estar en la avanzada de su generación, y dejar perplejos a sus posibles lectores, usted necesita invertir sabiamente su tiempo. Escribir poesía resulta un ejercicio grato si logra apartarle de otras distracciones: la economía, la familia, el vértigo social. Usted puede carecer de sensibilidad y sentido trágico, pero no puede prescindir de la tramoya. Suplante la emoción por la alevosía, y verá cómo se le rinden todos los puentes levadizos. Aquí siguen algunas instrucciones útiles:

-Disponga de abundante bibliografía para su arsenal gnoseológico, teoría literaria, estructuralismo y semiótica, psicoanálisis, tratados de estética moderna, narratología, deconstrucción, metafísica, antropología. Y todo Nietzsche.

-Añada algunos libros de poesía clásica, y algunas antologías del simbolismo y el surrealismo francés, del modernismo anglosajón y el vanguardismo hispanoamericano.

-Enciérrese un año (esta es la parte más difícil), y estudie concienzudamente. Más importante: tome abundantes notas, a las que tendrá que acudir con seguridad. Y transcriba citas y citas, las cuales podrá colocar a la cabecera de sus cuadernos o como exergos en sus poemas.

-No gaste su tiempo estudiando a profundidad una lengua extranjera, pues las frases que incluirá en los versos (frases suyas, pensadas en esa lengua) tendrán que tener errores ortográficos o de sintaxis. Es una especie de marca elegante y desfachatada.

-No se preocupe por la partición de versos o la puntuación, pues lo arbitrario aquí se traduce como “audaz”.

-Incluya gráficos, dibujos, neologismos onomatopéyicos. Lo audaz, recuerde lo audaz.

-No se olvide del uso abundante de comillas y paréntesis, de los puntos suspensivos y símbolos de otros alfabetos. Su discurso debe ser entrecortado, áspero a ratos.

-Asuma el texto en función de un balance entre todos los elementos de la página. La disposición gráfica de los versos forma parte de la expresividad del poema moderno. Los espacios en blanco complementan la ilusión residual.

-No discrimine palabras por ser más o menos “poéticas”. Vocablos como “sobaco” y “champú” pueden integrarse a su discurso. Su texto ganará en naturalidad.

-Olvídese del sentido intrínseco de su obra. Ahogue emoción y mensaje con imágenes que llenen ese vacío entre Hombre y Esencia. La poesía es siempre un vínculo, sea inesperado o no.

-Incorpórese al movimiento estético de turno. Asóciese con escritores afines. Funde su propia escuela en último caso. No deje que el azar dicte su destino y notoriedad. La poesía es ubicación y estrategia.

Y aquí transcribo dos exquisitos ejemplos de Poesía Moderna. Forman parte de mi libro inédito Metatexturas bajo la luz tesalonicense:

COLORANTES

Si no fuera éste (mi) derrumbe fatídico.
Vuelan en línea (¿recta?) o acaso reptan.
Con tres bro-cha-zos
el perfil, acicala, regala. Desvíos.
O la imantada Nada: Leo a Hughes
cuando la esposa
.............................caía
....................................o se dejaba caer.

¿Borrador? Delantal, volantes
que per-siguen (anuncian) y saca el pliego.
“Confiado en que seré…” y les separa.
Tuerce el dogal. Otro préstamo.

Huidizo, no restituye.
Seca la cal. It was good while it lasted.
Brillan los manubrios. (El alma desciende).

¿Y lo que has profesado? ¿Y el Ánimus?

¿Yo? Bebo de la linfa. Despego.

COMPÁS: LA ERRADICACIÓN DEL HORIZONTE COMO ONDA

One against whom there was no official complaint
(Auden)


Toca ahora
cur-var-se
ر
al punzón
que pedía el mensajero
para
acabar
con la posibilidad
de situarse
entre dos
(2)
puntos ..
de referencia,
y
como el horizonte
aplastaba
su noción
de destreza
tuvo a bien
clavarse
el propio cortahielo
entre sus
dos
(2)
famélicas
costillas
que sobrio
había nutrido
para semejante
ocasión;
pero
no todo plan
prospera en el apeiron
y
rompió su liquidez
glub glub glub: ﭏ
porque
a veces
se tienen
más
pretensiones
que
códice eruditus.
Palpadle ahora.
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6.09.2009

Anexiones


Tanto obsesionarse con la Anexión les ha convertido en apéndice visible y utilitario de cuanto cuerpo les haga creer que nunca volverán a rendirle cuentas a Norteamérica. Se han adherido a otros por engañarse a sí mismos en pos de una paradójica idea de independencia. Cuando la Unión Soviética quiso un traspatio, le cedieron tierra y personal sumiso, llegando al extremo de adoptar su lengua para que la decodificación (la asimilación) tuviera un registro de naturalidad. La riqueza de la cultura eslava, filtrada de antemano por el aparato soviético, apenas logró aposentarse en la periferia sentimental de muchos cubanos, quedando al fin como nostalgia de lo irrecuperable. Como satélite de un imperio ambicioso, tuvieron que sacrificar vidas y orgullo, tuvieron que apagar unos fuegos y prender otros, según conviniese. Y tanto así que debieron endilgarle la culpa del desastre posterior, tal como hacen las amantes desdeñadas, sin la pensión alimenticia que un día se cortó y nunca supieron aprovechar.

La segunda anexión, vigente aún, se basa en la premisa del lupanar ilustrado supliendo la carencia ideológica (por llamarle de algún modo) de ese caudillo que vocifera y manotea delante de todas las puertas, reclamando atención. El negocio les funciona en tanto el mundo se pregunte: ¿Quién es prótesis de quién? Petróleo a cambio de publicidad y adoctrinamiento, por no mencionar la logística y la grotesca carnalidad que se comercia en nombre del Socialismo. Ahora penden de otro cuerpo, sin que les importe demasiado la grosería de ser exhibidos sin tesis ni causa. Cuando no hay fuentes de ingreso, cualquier bestia sirve.

Y entonces, damos con la tercera anexión que seguimos denunciando, al ver cómo un país cuyas incongruencias no rebasaban ni la tercera parte de sus logros se sigue hundiendo en un abismo económico y social, sin equilibrio alguno, desgastado hasta sus cimientos, sumido en la ruina. Ellos han logrado que nuestro país sea la referencia directa cuando se habla de piedad y limosnas, desastre y miseria. Se trata de la anexión definitiva: al Caos.
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6.08.2009

Salcedo, el reparador de versos

Piénselo bien, si usted es joven poeta, y ha logrado detectar cierta cantidad de lo que llaman “hojarasca” en sus cuadernos, le recomiendo no desechar esos versos. Existe la posibilidad del reciclaje. Escríbale a Jorge Salcedo, y él seguramente le devolverá un manojo más presentable. Existe la posibilidad de que usted se convierta, de manera involuntaria, en el Quevedo de su generación. Un Quevedo de taller, apuntalado por la reescritura ajena, pero un Quevedo al fin.

Léase el post anterior, y luego este rescate que sigue, para convencerse:

No laboro en la raíz, ni cultivo habichuelas —née frijoles—
que se alarguen

hasta el plato de arroz en mis empobrecidas tardes.
Una brisa de ajos adoba el equinoccio
donde el perro moribundo come su arroz con mango
y un hombre, si está muerto, vale menos que un perro.

Cada pecera que intento preñar
posee una pregunta en sus aristas.
Yo creía poseer un falo incuestionable,
un falo pícolo, requinto, corno inglés, saxofón.
Un saxo es un instrumento demasiado triste
para que bailen los gorriones
sobre el tendido eléctrico.
No así la gendarmería de mortillo acentuado.
Quizás yo sienta un poco de temor,
pero no me alcanza el falo para orinarle el rostro a los soldados.
Aún así, persisto en la fresa utópica
del que nació entre los sinsontes
y conoció el apetito del navegante y su cadáver.
Y el navegante se hinchó
hasta parir esos gusanos que lo devoraban
y pronto dieron con su líbido y sus reclamos en la cárcel,
cárcel donde la luz
pone en evidencia la perfección de alguna axila.

La envoltura del perro que admiro sin pelea
y equivale a su descomposición

pretende desentenderse del ábaco
y me empuja a acribillar animales adyacentes.

Exceptúo pequeños mamíferos
que no vieron la mañana muerta detrás de un barco,
pero no perdono a las vacas.
Somos la misma especie de hace siglos.
La misma especie de perro locuaz.
La soledad es un perro taciturno.
La poesía es una perra en celo.
Las tiendas con sus bocas expectantes
provocan la orina y los abrazos
de los perros taciturnos y las perras en celo
y todos acabamos imprecando el mar.
Las pitas, el anzuelo
para tentar el deseo de los peces.
Nada pica. Estorbamos.
Somos bultos que no logra desleír la luz…

Del caracol entonces toma ejemplo:
una vuelta de espira más adentro
sus vísceras esconde desconfiado.
Olvida las habichuelas —née frijoles— por un tiempo.
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Otras perlas de la joven poesía cubana


No laboro en la raíz,ni cultivo habichuelas que se alarguen
hasta el plato de arroz en mis empobrecidas tardes.

…y un hombre, si está muerto,vale menos que un perro.

Cada pecera que intento preñar
posee una pregunta en sus aristas…

Un saxo es un instrumento demasiado triste
para que bailen los gorriones
sobre el tendido eléctrico.

…quizás yo sienta un poco de temor,
pero no me alcanza el falo para orinarle el rostro a los soldados.

Aún así, persisto en la fresa utópica
del que nació entre los sinsontes…

…y el navegante se hinchó
hasta parir esos gusanos que lo devoraban.

…cárcel donde la luz
pone en evidencia la perfección de alguna axila

la envoltura del perro que admiro sin pelea y equivale a su descomposición

Exceptúo pequeños mamíferos
que no vieron la mañana muerta detrás de un barco.

Somos la misma especie de hace siglos.

La soledad es un perro taciturno.

Las tiendas con sus bocas expectantes
provocan la orina y los abrazos…

… las pitas, el anzuelo
para tentar el deseo de los peces.

Somos bultos que no logra desleír la luz…

Del caracol entonces toma ejemplo:
una vuelta de espira más adentro
sus vísceras esconde desconfiado.
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6.05.2009

El Gran Culpable


Mi culpabilidad se remonta a aquella época oscura en que ni siquiera el término “nación” era concebible.

Yo fui quien encendió la pira donde quemaron a Hatuey.

Yo soy el único que conoce el paradero del Cucalambé.

Yo fui quien arrancó las páginas del diario de Martí.

Yo fui quien le puso el nombrete de “Cuba llora”.

Yo soy ese que aparece en todas las fotos antiguas y que nadie logra identificar.

Yo era el que se sentaba detrás de Lezama Lima, en primer grado, y no lo dejaba atender.

Yo fui quien le dio sepultura a Camilo Cienfuegos.

Yo fui quien llevó a Cuba limpiadoras de nieve y quien dejó una concretera dentro de un cine.

Yo estuve entre las cinco personas que tuvieron acceso a la nota suicida de Haydée Santamaría.

Yo fui el primer balsero.

Yo fui quien le robó los espejuelos a la estatua de Lennon.

Yo fui (me cuesta admitirlo) el que escribió Chamamé a Cuba.

Yo soy el autor de los grafitis habaneros.

Yo era quien firmaba como “Leopoldo Ávila” para atacar a los escritores cubanos desde las páginas de Verde Olivo.

Yo fui quien escribió aquel cartel famoso: “¡A bailar y a gozar con la Sinfónica Nacional!”

Yo soy quien inicia todos los rumores falsos de muerte, en especial los que atañen a Fidel Castro.

Yo soy quien escribe las “Reflexiones”.

Yo fui quien abrió el primer blog cubano.

Yo fui quien escribió aquel anónimo que tanto, tanto te molestó.
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6.04.2009

Receta de novela cubana


Nombres de personajes:

Alejandro, David, Mariana, Fernando, Miguel, Diego, Claudia, Orlando, Daniel, Libertad…

Entorno:

La cárcel, La Habana en ruinas, escuela al campo, balsa, Angola, un edificio habanero, submundo socialista, Miami…

Trama:

Incomprensión de los padres revolucionarios, relación entre poeta y prostituta, ciudadano envuelto en trama kafkiana, visión caótica del encierro insular, escritor que se ufana de acostarse con una multitud de mujeres, desmontaje de mitos oficiales, vivencias de un artista inclasificable, un soldado que se pregunta qué hace en tierra africana, protagonista homosexual que refiere su trágica biografía, una mujer que hace larguísimo recuento de peripecias vaginales, desengaño del protagonista con la sociedad que él mismo ayudó a construir…

Técnicas a usar:

Planos paralelos, collage, cartas entre personajes, apuntes de diario, notas tomadas en el Taller de Narrativa, monólogo interior, diálogos que se apoyen en el habla natural para buscar credibilidad, recreación de atmósferas con tintes poéticos, intertextualidad, profusión de palabras obscenas, uso de referencias esotéricas…

Posibles títulos:

La flor del espejo, La cifra oscura, Ruinario, En afrenta y oprobio sumidos, Alba y vigilia, El monte árido, Tierra sin nombre, El polvo en los ojos, Hoy represento el pasado, La casa de espejos rotos, Con mis dos manos, Osario Nacional, Tratado de circuncisión ideológica, Habaneramiento, La masa cautiva, Hambre de perros…

Destinatarios:

Concursos en España, concursos nacionales, directorio de correos electrónicos, gaveta para la posteridad. ¿Un blog?
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6.03.2009

Cuba, Añel, La Bloguera, los Consejeros y el Macho Rico

Por L. Santiago Méndez Alpízar / Chago

Todo comenzó con el inevitable embullo, la cabezonería que conservo y me ha preservado, sin dudas, durante toda mi escasa vida. Eso y la evidente necesidad de escribir y compartir lo publicado. La enorme carestía de salir de algunos textos; sin hablar de la escasa participación que haya algunas zonas de la gran literatura en el Blogroll Cubiche, y que yo crea tan importante, no obstante.

Así concebí mi blog, que lo sigue siendo, aunque por él pasaran, para honra mía, más colaboradores que por ningún otro blog de cubano, y se convirtiera en espacio donde encontrar a determinados escritores. Donde leer buena literatura, salvando la que escribo, por supuesto. La bitácora de un escritor deseoso de tropezar con otros, compartir con los que llegan la milagrosa gestión, el resultado de una severa tozudez, en mi caso. Todo lo dicho, más el puente, sí, el que se extiende hasta la isla y es, de alguna condición, transitado por los que allá están, aunque sea de refilón, sigilosos…Que supieran que tenían un/otro espacio donde contar sus divergencias con relación a nosotros. Que existiera mi blog para que existiera diálogo, que es palabra maldita por estos días, con los que en Cuba viven y con el que quisiera.

No ha existido en mí ni la menor de las intenciones en ser un blogger, ni me importan las nuevas tecnologías, más que para ciertas comodidades que a estas alturas costaría apartarlas, y que tan necesario sería sin embargo. Efory Atocha, mi blog, era y sigue siendo un reflejo de la escasez, un modesto pero certero, a caso, toque de atención a los editores profesionales, o los que ganan dinero por ello, por editar. Por seguir haciendo la vista gorda con relación a determinados autores.

Con meses de una frecuencia de más de 20 escritores diferentes, y de distintos sitios, países. Todos con escritos entregados exclusivamente para la Weblog. Y aunque también sea cierto que hubo otros meses en que la publicación era de menor asiduidad, nunca ha dejado de ser.

Podría detenerme en muchos nombres que están dentro del sano humo que despide Efory Atocha, que para que salgan de dudas unos, y entren en razones otros, deriva su nombre de Efori, que es Plante en alguna lengua para hombres, y que por supuesto coquetea con Enfori, que es macoña hasta en la Isla de Pinos. Entre plantao y risueño surgió mi blog, que ya cumplió más de 2 años, y los que le quedan.

Plantao contra los camajanes que proliferan en el exilio, contra los que saben manejar el show business del dolor ajeno, en el que sin poder evitarlo, te incluyen, sí, a ti también, y a mí por supuesto. Contra los muros que únicamente a golpe de poesía y evidencias se derriban; a golpe de poema romper el puto cielo si se tercia. Contra los chismosos y los ególatras del ciberespacio cubensis.

Y con la ayuda de algunos y otra vez, con mi tozudez, he ido remendando y encontrando soluciones a los muchos problemas superados. Desde gestionar un post, hasta decisivas intervenciones luego de soberbios ataques a la Weblog, por desgracia repetidos.

Pero todo ya sabemos rueda y en cada giro suma. ¿Cómo dejar que circulara la foto de un disidente, con los ojos morados, hinchados de una golpiza, y no poner mi pequeño S. O. S? ¿Cómo no sumarme a todas y cada una de las solicitudes, vinieran de donde fuera, sobre el más mínimo atropello sufrido por un cubano en la isla, o fuera de ella? No quiero saber cuántas Cartas he firmado, cuántos textos he escrito, pero soy de pronto un, casi, activista social. Mi amigo SM me decía por teléfono en una charla trasatlántica: yo soy un gran firmador de Cartas. Bueno, pues yo estoy al serlo. Y quede claro; con gusto dediqué días para estos asuntos. Y con gusto envié a mis 500 del correo la noticia y el link siempre que sucedió.

¡He llegado al extremo de tener hasta otra bandera!

Con gusto y humildad he puesto mi nombre y mi pequeña voz para reclamar por la seguridad, libertad de movimiento y de expresión de los integrantes de Porno para Ricardo, Las Damas de Blanco, Oscar Elías Biscet… y en repetidas veces por la de Yoani Sánchez, y aunque en alguna ocasión se creara más algarabía que otra cosa, entendí que bastaban mis años de ausencia de Cuba, como para que no comprendiera del todo lo que se me contaba, se vivía, y cómo se vivía. Comprendí que el respeto por personas que tienen el valor de expresar sus opiniones abiertamente desde Cuba, obtenía, más que cualquiera de mis reservas, un grado plus de confianza, un coto aparte y preferencial. Y desde el principio coloqué un enlace permanente hasta su blog, para que así todo aquél que pasara y quisiera llegara hasta ella. Para que siempre exista la posibilidad de saber de sus escritos.

Muchas otras veces dejé en páginas donde republican sus post mis comentarios en favor de la integridad moral y valentía de Yoani Sánchez, sobre todo cuando la jauría desconfiada y paranoica que abunda por aquí se le tiraba a la yugular. Cuando tenía más desconfiados que lectores.

Algo que cambió desde que se profesionalizó, para decirlo de cierta manera, y desaparecieron los link. En mi caso personal he de añadir que casi nunca estuvo bien puesto. Salvo cuando estaba en el portal del Diario Encuentro. Y no deja de ser curioso, pues en mi opinión, no muy lejos hubiera llegado el nombre de la bloguera sin el resorte generoso de los blogs y medios del exilio. No muy lejos fueran sus lamentos y quejas, sus objetivas notas sobre la vida en Cuba. Pero intuyo que además de su egoísmo, que ya sabemos es legítimo, cada cual pone o no link desde su blog, hay otras personas con menos deseos de tener sombras. Y creo que sería de mucho bien saber, por ejemplo, quiénes son esos que, ¿patrocinan?, o generosamente le mantienen actualizado el site. Esos que desde esta otra orilla generan el egocentrismo y aconsejan una bitácora exclusiva, como de otra parte. Esos que no les mandan avisos de convocatorias que sin duda les atañen.

Sería muy bueno igualmente que Reinaldo Escobar no encontrara peros tan trasnochados para dejar el reclamo de muchos en la cuneta. Como si en verdad tuviéramos la obligación de hacerle llegar un recado personal, según se explicaba, y como si Internet, por fin, hubiera dejado de ser para ellos definitivamente. Los machacones avisos y la insistencia de alguno de los entusiastas coordinadores de la última convocatoria, si cabe decirlo así, fue no solamente abundante, también constante durante varios días, era casi imposible dejar de saber de la movida movilización, algo que ya tenía superado, aunque jamás fuera a ninguna.

Las tres reivindicaciones son importantes cada una de ellas; importantes y urgentes, pues son aspectos con los que se identifican y por los que luchan millones de personas en el mundo. Por los que sufren otros tantos de millones más, y donde no deja de estar presente Cuba, que es a quien se le hacía llegar el reclamo, al gobierno de Cuba. De ahí que finalmente me sumara, pues no siempre estuve dispuesto. Pero es más importante hacer saber este insignificante reclamo, y así lo comprendí, a mostrar reticencias por el origen, el pedigrí de su procedencia. Siendo además Armando Añel conocido mío de mis años de librero en La Plaza de Armas, me consta que es una buena persona, y no un oportunista, como he leído le llamaban. Y aunque frecuentemente mis ideas entren en conflicto con las de él, si bien no me guste en lo absoluto mantener a una panda de anónimos escribiendo lo que se les ocurre, respeto y comprendo que es otra manera de asumir este fenómeno de la blogosfera. La diversidad de la que se habla y apela tan frecuentemente. O, ¿Había que ser ex de alguna Vocacional, de la UPEC, la UNEAC, o haber estudiado en las ex Repúblicas Socialistas para poder aspirar a lanzar una convocatoria?

¿Pensará el periodista Reinaldo Escobar que fuera de nosotros, los 4 que somos, cientos de lectores de todas las latitudes lo leen? ¿Pensará lo mismo su señora la bloguera? Equívoco doloroso de ser cierto, si en la isla la verdad puede tener matices, por aquí sobran medios de corroborar lo contrario. Y que conste que por esfuerzos no ha sido.

No hace mucho yo mismo les envié a ambos, Yoani, Reinaldo, 2 preguntas de las que participaron variados intelectuales y que fueron publicadas en contraposición a otras muchas respuestas. A día de hoy no merezco ninguna contestación. El silencio fue y ha sido sus respuestas.

Mejor no jugar al exclusivismo ni al ninguneo, esto no traería nada deseado, ni hay para tanto. Mejor que si en el exilio se está atento y dispuesto a participar del dolor ajeno, no reciba a cambio poses de sabroseo, de macho rico caribeño. Mejor que los camajanes que actualizan y aconsejan a los que desde Cuba bloguean no sigan enturbiando el variopinto e insignificante ciberespacio cubiche.

Todos guardamos una idea especial de país, y hay sobrados visionarios oportunistas que se agarran de la variedad para intoxicar, inocular el germen de la ruptura en nombre de la diferencia. Todos en alguna medida necesitamos una mano que nos auxilie llegado el momento, aunque unos con más frecuencia que los demás. Estos por humildad, o simplemente por gratitud, debían ser los primeros.

Martes 02/ 06/ 09.
Madrid.
Atocha.

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6.02.2009

The day after

Hoy todos vamos a estar hablando de lo mismo, casi como ayer. Escribo sin suspicacia ni pasión sobre el tema, y no temo ni quiero ofender a nadie. Pero es mi opinión.

En primer lugar, este cuaderno virtual de apuntes es obra de un escritor. No soy un blogger en sí, ni me interesa acopiar herramientas que me hagan asequible o accesible al “pueblo”. Cuando abrí este espacio, pensaba que era importante esbozar y esgrimir ideas sobre cultura y política desde una perspectiva más cínica, cansado de tanta zalamería crítica y de tanta literatura y periodismo oportunistas. Unas veces me he equivocado, otras he visto con regocijo cómo mis palabras pueden sacar de paso a dos o tres patrullas agónicas. Y siempre he firmado con mi nombre.

Creo en la utilidad de los blogs, sean cuales sean, porque todos sirven para algo, incluso para demostrar una vez más eso que ya sabemos: Stultorum infinitus est numerus.

Los blogs tienen un gran enemigo común: La Intolerancia. Puede ser una dictadura, o un grupo de personas que se aman demasiado a sí mismas, o un corro de ignorantes. Mi divisa es: no abusar del énfasis, pues ellos ya saben que existes. Y no ceder a la tentación de lo soez.

Apoyo las iniciativas de los bloggers, pues comparto sus expectativas, por lo general. Yo nunca usaría sus métodos, pero les brindo mi apoyo. ¿Cuál es mi método? Seguir existiendo, publicando, tratando de hacerlo mejor que el día antes, porque a muchos les causa escozor.

Si ello hace al país más o menos libre, no lo sé. Yo sigo escribiendo, firmando y mirando cómo la Intolerancia sigue con su piedra alzada, acechándome.
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6.01.2009

Llamamiento al gobierno cubano y al mundo

Pedimos a todas las personas e instituciones defensoras de los derechos civiles en el mundo que contribuyan, y llamamos al gobierno cubano a:

-Liberar a los presos políticos en Cuba

-Levantar las prohibiciones que impiden a los cubanos entrar (a) y salir de su país

-Levantar las prohibiciones de acceso a Internet para los cubanos
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