7.30.2009
Los Latinos, la calle de los setenta
7.28.2009
Noticias para el lumínico apagado

-Apoya el cantautor cubano Silvios concierto por la paz en La Habana de su colega colombiano Juan.
-Reintegran simbólicamente a cinco espías castristas a sus respectivas libretas de abastecimiento familiar.
-Otorga Policía Nacional Revolucionaria certificado de reconocimiento al Cardenal Jaime Ortega.
-Contraen científicos pinareños fiebre porcina en baños de su centro laboral.
-Cruzan sin contratiempo los Pastores por la Paz la frontera entre Cuba y Las Tunas.
-Donan campesinos nicaragüenses retretes naturales al campamento del depuesto Manuel Zelaya.
-Firman nuevos acuerdos de tecnología armamentista gobiernos de Suecia y Venezuela.
-La Revolución no hará obligatorio el cambio de sexo, asegura Mariela Castro.
-Inauguran exposición de pintura naif del artista plástico Felipe Pérez Roque.
-Tras una semana de debates logran acuerdos de paz blogs cubanos del exilio.
-Sección de Intereses desactiva su panel de noti…
Dos poemas de L. Santiago Méndez Alpízar (Chago)
Hablaremos palabras caídas en gotas de azogue
Como el sueño eterno de la eterna juventud / como el primer emperador
que unió la China
Para entonces
en los recipientes de la memoria
percutirán las exiguas imágenes de antes /
chirriará el tiempo /
la parca costumbre de situar pasado
De cualquier pasado saldrás tú:
en todas las ausencias encontrarás mi nombre
Será de perogrullo constatar que poco / nada
estará donde pensabas
La vil maquinaria de los días irrefrenables
II
Puesto que la intemperie rebosa /
minúscula sorpresa
gesto insignificante /
sembraré mis pies donde el Ficus de la ventana:
plantío /
.............con raíces:
quién -que no sea- podrá negarme?
Objeto para entorpecer la casa
Como secreto la intemperie rebosa /
y yo
Sembrado junto al Ficus de la ventana verde pintada
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7.27.2009
Los porteros culturales

7.26.2009
Siempre es
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7.24.2009
Autocrítica
-En preescolar, Fidel Castro entró a mi aula a congraciarse con nosotros, y fui uno de los que se contrarió cuando dos niñas de mi clase rompieron a llorar al ver las armas de los visitantes.
-En segundo grado aprendí a dibujar el rostro en sombras del Che, y partir de entonces fui el dibujante político de la escuela.
-Hasta el duodécimo grado, fui el encargado de redactar los comunicados del aula.
-A principios de noveno grado solicité ingresar a las filas de la UJC, siendo denegado.
-Ese mismo año integré un grupo de teatro y ganamos el premio provincial con una obra titulada “Escoria se escribe con M”.
-Meses más tarde obtuve mención en el concurso de dibujos “Vuelo conjunto Cuba-URSS”.
-En 1981, estando mi hermano mayor en Angola, lloré al escuchar la canción “Volodia” en voz de Beatriz Márquez. Debo agregar que había bebido un poco ese día.
-Recién ingresado en el Preuniversitario, y ante la amenaza de expulsión denuncié a mis cómplices en un robo frustrado de leche condensada.
-En el décimo grado obtuve el premio provincial de literatura con un poema dedicado a los guerrilleros de El Salvador.
-En onceno, fui relegado al segundo lugar por el poeta Ángel Martínez Niubó, quien obtuvo el premio con un poema dedicado al Comandante. Pensé entonces: “¿Cómo no se me ocurrió esa idea, carajo?”
-Alguna vez intenté escribir un texto a partir de fragmentos del Diario del Che en Bolivia. Cuando aquello no conocía a Güicho.
-En tercer año de Universidad compuse una canción dedicada a Nelson Mandela y la interpreté en una actividad con mi grupo musical Second Floor Department.
-En 1989 acepté el reto de usar el nombre de Fidel Castro, en un poema y sin que sonara panfletario. Fracasé, y el poema apareció en libro, en varias revistas y en antologías.
-En 1998 compartí con Alberto Granados, y le pedí un autógrafo.
Debo olvidar algunos detalles, pero ahí está mi autocrítica sincera. Ahora pruebe usted a hacer lo mismo, como ejercicio exculpatorio.
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Perfecto, y con pespuntes cubanos
7.23.2009
Las objeciones del día
Es muy difícil desarmar con argumentos a Carlos Alberto Montaner. Mucha gente lo ha intentado, inútilmente. Recuerdo, para citar un ejemplo reciente, aquella entrevista radial en la que Edmundo García se quedó colgando de un pie, al comprobar que la trampa tendida a su distinguido invitado se revertía en contra suya. Un Edmundo García ridiculizado en vivo. Y es que Montaner defiende sus criterios sin esfuerzo, apoyándose en una cultura política en la que no caben retóricas y sofismas, sólo razones, siempre expuestas de modo conciso y civil. Dicho esto, no me gusta leerle y constatar que acude a esas armas que frecuentemente esgrimen sus propios adversarios. En este caso, tratar de descalificar a quien le ataca furioso especulando con el pasado del personaje, sus filiaciones y hasta sus apellidos. El artículo de Arturo López Levy es una suerte de berrinche (por poco digo “lamentable”) que abusa de la subjetividad, y fue rechazado por Cubaencuentro. Todo periódico publica lo que estime conveniente, pero sus explicaciones al autor, como siempre, son risibles. Su consejo editorial prefiere guiarse por la cautela, por no herir ciertas sensibilidades. Con lo fácil que hubiera sido decirle a López Levy: “Publicaremos tu artículo cuando le quites toda la animosidad que le sobra”. Tan cautelosos han sido en estos últimos años que han tenido que sacarse colaboradores hasta debajo de las piedras. Todos terminan dándoles el portazo, idilio roto, página arrancada a destiempo. Y nos falta mucho por ver.
7.22.2009
El miembro

con sueldos y adhesiones entusiastas:
hoy soy miembro inservible de otra casta
que orfandades profesa en su agonía.
Es cierto que me he ahorrado simpatías
por un credo que lento se desgasta:
es que todo destierro al fin te aplasta
y de hereje te lava la herejía.
Miembro ausente de un cuerpo inalcanzable
soy de nadie, sin cédula o membrete
y en el mimbre acomodo mi pasado.
El miembro que en mí duerme no es confiable
y al juicio de otros miembros se somete
impávido y fluctuante: desmembrado.
7.20.2009
Mercados de aves y otros sitios
A nosotros nos tocó presenciar otro tipo de retribuciones: escritores condenados al ostracismo, a sobrevivir como obreros y oscuros funcionarios para desgastarles la mirada incisiva. Y pese a que lograron borrar a muchos de ellos, tan opresiva la carga, tan prolongada y sórdida, nos quedan los nombres de quienes insistieron en proseguir su obra con la mirada puesta en las redenciones que ella misma les propiciaría, en vida o en muerte. Otros, sin embargo, jugaron a la suerte del bufón desterrado de Cortes, confiando en que su dueño alguna vez cambiaría de parecer y les traería de regreso, todo arpegios y chanzas. “Fue un malentendido”, suspiran satisfechos ahora, mientras pulen el cuerno de plata con que les pagaron.
En Cuba sabemos cuán caprichosos pueden ser los oficios. Y esos que dicen saber gobernar. Para fomentar la idiotez se armaban de un cuerpo altisonante, que preparaban de un día para otro, anteponiendo la conveniencia a la eficacia. Tuvimos maestros que se jactaban de su ineptitud, médicos que revendían todo lo que pasase como material etílico, ingenieros que se especializaban en provocar filtraciones, directores de cultura que preguntaban si aquella cosa que alguien leyó eran “versos o décimas”, asesores literarios que prometían juntar al Cucalambé con el Indio Naborí en una misma actividad, agentes policiales que se ofrecían a traer desde La Habana a la Peláez, editores que apenas entendían las noticias de sus periódicos. Tuvimos incluso a un abogado mediocre, de esos que a duras penas memorizaron algunas leyes, convertido en presidente, explicando a unos estupefactos campesinos cómo se cultivaba el arroz, interrumpiendo a un meteorólogo de la televisión para imponerle sus criterios, elaborando proyectos genéticos en su cabeza neroniana, derrotando ajedrecistas, ¡escribiendo prosas reflexivas!
Y así, viene al caso otro personaje que trató de convencerse y convencernos de que la cercanía de palabras como “economista” y “comunista” bastaba para identificarlas y juntarlas en una misma convicción. Este personaje era argentino, como Borges. Pero ya lo hemos constatado: no todos los argentinos han tenido la decencia de apartarse de los mercados de aves, o de los degolladeros.
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Los Bucaneros
7.18.2009
Concierto cubano: La vida es un divino guión
7.16.2009
Respuestas a los lectores (escoja la suya)

7.14.2009
Frío

La anestesia me fue sometiendo mucho antes de entrar al salón de operaciones. Me extrajeron con sumo cuidado, y unas manos blandas, de suavidad de alas, me depositaron en la urna.
Se hizo entonces muy difícil precisar el paso del tiempo, sin distinguir la sombra de la luz, ni el ruido del silencio, salvo que la temperatura de conservación del urnatorio era muy fría. Para hacer más tolerable aquella estancia, me di a revivir los hechos agradables que entorpecían mi memoria. Recordé los paseos de mi infancia, y el asombro con que miraba y develaba el mundo circundante. Recordé algo de la velocidad: un tren o un caballo sobre un fondo de verdes. Recordé un saludo, cierta despedida, y otros sucesos, que ahora exageraba o dignificaba en un juego piadoso de imaginería.
Sabía que junto a mí había otros iguales porque alguna interacción emanaba de ellos, y sentía vibrar sus radiaciones. A mi derecha había alguien que me ponía deprimido con su letanía de queja interminable, como si tuviera dañada la zona del dolor. Por mi izquierda sentía un influjo amoroso, de música de ángeles, que hacía palpitar mis circunvoluciones.
Tras de mí, donde solía estar Occipital, sentía una paz como de aire, o de cristal abierto al cielo.
Mi preocupación no era la espera, que podía prolongarse en su abismal monotonía, sino que por algún error profesional, me devolvieran un cuerpo equivocado, cuya bóveda craneal oprimiera mis partes con la severidad que suele acompañar la negligencia.
Eso activó mis temores y la zona grotesca del mal imaginar, y un día amanecí en un cuerpo de mujer. Era tan hermosa que bastaba asomarme a algún espejo para admirar su increíble simetría. Me enamoré de aquel ser de ojos almendrados, de su larga cabellera, de su sexo ampuloso que masturbaba indefinidamente, y de su forma de hacer mi voluntad sin la más mínima queja.
Pero muy pronto la aburrí. Tal vez debido a su propia sumisión, o porque ya no podía soportar los galanteos de los hombres, que se embebían con mis senos o me escrutaban las piernas con sus ojos llenos de lujuria.
Tenía una compañera de trabajo que secundaba mis rodeos por la ciudad. Era alta y delgada, de oscuros ojos grises, y muy tierna de sonrisa. Ella fue cubriendo aquel vacío de patria que significaba morar en otro cuerpo. Su cálida presencia solía introducirme en un origen, o en algún sentido de pertenencia perdida. De forma natural cayó en mis brazos una tarde, junto a un frasco de licor. Y de forma tan natural seguimos el romance, que en la complacencia del sueño, no me importó que el mundo nos tomara por lesbianas.
Desperté de aquella pesadilla, y me asaltó el temor profético de que pudiera convertirse en realidad. En tal caso, juré encontrar mi cuerpo a cualquier precio. Acaso se defendería de mí, obedeciendo las órdenes de aquel que lo ocupaba; pero estaba decidido a instrumentar la violencia y conducirlo hasta algún cirujano que me hiciera tal devolución, y que yo pagaría siendo su esclavo si fuera pertinente.
Sin embargo una mañana me arrojaron a un sitio que enseguida reconocí era mi casa. Me sentí feliz y protegido, mientras un efluvio caliente de energía irradiaba mis interioridades.
Mi cuerpo, empero, estaba magullado y maltrecho. A casi nadie le duele el dolor de un cuerpo ajeno. Mi cuerpo regresó con problemas cardiovasculares. Le habían incorporado dos piernas que no eran compañeras, ambas del mismo pie izquierdo, y me faltaba el pulgar de la mano derecha. Desconozco el rigor a que fuera sometido, ni bajo qué bandera o estandarte fue juramentado.
Cobré mi paga, insuficiente para poder restablecerme. Nunca más cambiaría mi cuerpo por dinero. Me puse el sobretodo y huí, metiéndome en las sombras.
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7.13.2009
Por correo: Una corrección en La Noche de los Libros
A las personas que asistieron a “La noche de los libros” en la casa de la UNEAC en Ciego de Ávila este viernes 3 de julio. A quienes por cualquier vía hayan tenido conocimiento del programa previsto para ese evento, que imprimió y distribuyó el Centro de Promoción Literaria “Raúl Doblado” de Ciego de Ávila. En ese programa aparece mi nombre al menos un par de veces, supuestamente yo presentaría un libro y leería poemas. Me cuentan que hasta el periódico Juventud Rebelde se hizo eco. No es verdad. Estamos ante lo que en términos periodísticos se conoce como una desinformación.
Jamás nadie habló conmigo ni lo más mínimo para invitarme a eso. Jamás, por tanto, me vi en la disyuntiva de comprometerme a hacer lo que dice ese programa repartido (incluyo fotocopia de dicho programa). Ni antes del evento supe nada, ni hasta hoy nadie me ha ofrecido explicación, cuando pasaron varios días desde esa “Noche” tan súper promocionada por todos los medios, que organizaron —creo— el Instituto Cubano del Libro y la Unión de Jóvenes Comunistas en el país, colofón de una gran jornada de actividades recreativas, deportivas, políticas, etc., en espacios públicos a lo largo del día.
Pónganle un poquito de orden al relajo, por favor.
Claro, comprendo, será muy difícil comunicarse conmigo, vivo muy lejos de todas partes en el centro de este país y esta ciudad que tiene un diámetro quizás de veinte cuadras; además, sólo cuento con teléfono y correo electrónico.
Pero —oiga cualquiera— no me creo con derecho a reclamar mi invitación a ese baile. La verdad es que yo no sé bailar. Si me dejan estar en un solo ladrillito, moverme o balancearme en el mismo lugar, hablar aunque sea callado, y de vez en cuando ir al baño, quizás la pase bien. La última vez que escribí un mensaje con varios destinatarios fue porque en la “crisis de los emailes”, cuando el pensamiento crítico se salió de sus casillas al punto de volverse público y abrí la boca, alguien hizo la broma de pasarme la cuenta divina con precios de todo lo que había ganado por mis derechos de persona, o sea, de autor. Tremendo susto me llevé con tanto que había respirado, caminado, comido y bebido en este mundo sin tener ni dónde caerme muerto. Esa confusión pudo venir por el hecho de que yo era entonces, como editor, un empleado de un Centro Provincial del Libro perdido en la vasta red del Instituto Cubano del Libro, quizás el patrón creyó que lo de escritor iba en la misma nómina. Hace rato que no soy empleado de ninguna empresa. Desde aquellos días del 2007 la vida literaria en Cuba se ha puesto muy movida. Aerolíneas. Comitivas. Computadoras a domicilio. Condecoraciones. Internet. Guerrilleros internautas. Vive uno muy estresado pensando cuánto puede costar darse una vuelta fuera del ladrillito.
Por cierto, el año pasado, para esta misma actividad de “La Noche de los Libros”, y para llevar una donación del bibliotecas del Instituto Cubano del Libro a escuelas en el campo, la entonces Directora del Centro Provincial —cuando empezaba a ocupar su cargo— vino a pedir mi actuación como escritor, pero gratis, porque la patria no tenía fondos. Luego supe por ella misma que otros escritores —bueno, en realidad se refería sólo a los que trabajaban en el mismo Centro de Promoción Literaria de esta provincia— se habían negado a hacerlo si no les pagaban. Y caí en ese vacío. Por cierto, sería la última vez que aquella directora lograra localizarme para algo. Ya lo digo, uno vive muy estresado.
Y casi entrando a tomar su cargo una nueva Directora del Centro Provincial, la actual, me pidió que dijera el discurso de inauguración de la Feria del 2009 en Ciego de Ávila. Creí en su inocencia cuando me decía haberse dado cuenta que ya hasta el gato en esta provincia había corrido con entuerto semejante y no entendía cómo me pasaban por alto. Y discursé, y con seguridad a alguien no le habrán gustado mis palabras, para tranquilidad de mi alma, ni que me haya negado a una revisión previa, y otra vez todo el mundo por allí extravió mi dirección, y no culpo a nadie.
No reclamo que debieron haberme invitado esta noche, ahora que la patria encontró el fondo. Nada me incumbe acerca de cómo los centros laborales en este país se repartan el presupuesto entre sus trabajadores. Cada cual con su negocio. Cómase lo suyo, mas no me embarre. Bueno, en esta provincia la mayoría de los escritores deben haberse puesto tan ilocalizables como yo. En fin, el colmo es que me cojan de pantalla sin comerla ni beberla. Capaz que después en el cálculo de mis “derechos” aparezca un recital poético y una lectura que nunca realicé. Uno debe contribuir a la exactitud de los documentos sobre su persona.
A quienes trabajan en este Centro Provincial del Libro, voy a ayudarlos. Para que en lo adelante puedan disculpar de una vez por todas lo malo que están las comunicaciones y quede claro que no tengo oportunidad de afectar sus cuentas, ni hacerlos quedar mal ante quienes les ordenan, ni colarme en un Programa suyo, ni gratis, ni por orientación o desorientación precisa a todos los niveles, ni convirtiendo como ahora un Programa en una obra de ficción: desde este momento quedan autorizados a desentenderse de mí, sin tener que aparentar lo contrario, ¿ok? Abajo el estrés.
Su relajo con un poquito de orden, por favor.
Francis Sánchez
Martes 7 de julio de 2009
Ciego de Ávila, Cuba
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7.10.2009
Quevedo: otro contemporáneo de quien cuidarse
¡Qué amigo son de barba los Digestos,
hircoso licenciado! Mas sin duda
de barba de cabrón, intosa y ruda,
más se presumen brujas que no textos.
La caspa es benemérita de puestos;
la suficiencia medra por lanuda;
alegue Peñaranda la barbuda
en ciencia que consiste en pelo y gestos.
Son por fuerza ignorantes los rapados:
cortará la navaja decisiones
y deshará el barbero los letrados.
Mas, pues nunca se hallan en capones
ni se admiten lampiños abogados,
las leyes son de casta de cojones.
A un hombre casado y pobre
Esta es la información, éste el proceso
del hombre que ha de ser canonizado,
en quien, si advierte al mundo algún pecado,
admiró penitencia con exceso.
Diez años en su suegra estuvo preso,
a doncella, y sin sueldo, condenado;
padeció so el poder de su cuñado;
tuvo un hijo no más, tonto y travieso.
Nunca rico se vio con oro o cobre;
siempre vivió contento, aunque desnudo;
no hay descomodidad que no le sobre.
Vivió entre un herrador y un tartamudo;
fue mártir, porque fue casado y pobre;
hizo un milagro, y fue no ser cornudo.
Mentira y desvergüenza de la deidad venérea
Meona Venus, madre del mocoso
y rapacejo Amor, que ser solías
la que en las africanas puterías
tomaste banco y trato ganancioso;
y tú, desnudo niño y revoltoso,
que de fraguel oculto le servías
procurando también sus granjerías,
a sus mañas ya hecho, codicioso:
¿de dónde, enhoramala, habéis tomado
de dioses apellido y nombradía,
haciendo a todo el mundo que os respete?
¿o quién de entendimiento había privado
al vulgo, que por dioses admitía
a una puta probada y su alcahuete?
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7.09.2009
Regreso a la normalidad
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7.07.2009
Golpes que no duelen
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7.05.2009
Front Lines y un poema de Belkis Cuza Malé
ASÍ ESTÁN LOS POETAS EN SUS TRISTES RETRATOS
Así están los poetas en sus tristes retratos.
Una pluma en la mano –pavorreal o tinta seca de China.
Todavía hay un brillo lógico en sus pupilas,
o la mano suave sujeta la cabeza que no cortó el verdugo.
Creyentes o no, estoicos o rebeldes
anuncian siempre el porvenir, están en lo más alto de las rocas,
y oyen crujir el mar pero no atajan su furia,
beben el ron de las tabernas
y el amor en los labios turbulentos.
Pero lo más terrible es lo que escriben,
aquello que nadie se atreve a poner en su lengua.
Así están los poetas en sus tristes retratos.
Meditabundos o simplemente coléricos.
Señoritos de aldeas,
padres de familia,
viejos quisquillosos,
mujeres entre tiernas y mañosas.
Algunos engordan con la mala vida y el poco comer,
pero son diestros y sobreviven a sus jueces.
Algunos desechan la barba y el bigote
por la sonrisa cínica.
A espaldas de ellos se conjetura
sobre este mundo y los poetas.
A nombre de ellos se oficializa la ternura.
Así están los poetas en sus tristes retratos.
Una ventana o un parque es todo cuanto les pertenece.
Al fondo se corren las cortinas
mientras en el lecho de muerte vigila la lechuza.
Robert Browning –por ejemplo-
tenía los ojos tan bellos.
¿Y quién se acuerda del rostro de Hopkins?
De Rimbaud hablan elegantemente los jovencitos.
Dante es el signo del terror
y Byron amó a su espejo.
Así están los poetas en sus tristes retratos.
Ahora sus rostros cuelgan de una galería
o ilustran una revista.
¿No les dice nada ese silencio?
Belkis Cuza Malé
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7.02.2009
Otras iniciativas para el blogger libertario

-Variante de la misma idea: Dejar de actualizar el blog ya activo, y mantener el mismo mensaje de denuncia. Se sacrifican las Ideas, pero qué importan las ideas cuando la nación está esclavizada.
-Convocar a unos Juegos Florales con poemas patrióticos y publicar los textos ganadores en la misma red libertaria, si es posible de manera permanente.
-Publicar fotos al desnudo de los activistas, abundantes y explícitas, sin que importe la belleza o fealdad de cada implicado(a), como mensaje de pureza y transparencia humana. La tiranía no se atreverá a responder tamaña provocación.
-Implementar un curso de redacción combativa, para que pueda ser aprovechado por quienes urden manifiestos, convocatorias, llamados y comunicados. Se usarían así las mismas armas de la tiranía, y se le daría al panfleto político una nueva perspectiva.
-Convocar a un programa masivo virtual de Variedades Infantiles, donde se confeccionen gallardetes patrióticos, banderines que reflejen el folclor personal de cada participante; además de competencias de habilidad retórica: quién dice menos con más, quién incurre en más digresiones, quién redacta el artículo más candoroso, etc.
-Crear un Premio diario, rotativo, al Blog más combativo y entusiasta, de modo que todos (o casi todos) resulten galardonados. Así no decaerá el espíritu de lucha.
-Fundar una Asociación Cubana de Blogs en Libertad, que agrupe la mayor cantidad de páginas posibles, y eliminar de los blogrolls a quienes decidan sabotear tal iniciativa.
¡Sí, podemos!
Art by Jenny Seville
7.01.2009
Noche oscura, por Alcides Herrera
Alcides, a quien conozco desde 1989, cuando con 15 años publicaba caricaturas en varios semanarios humorísticos nacionales, se ha pasado la vida buscando y encontrando asideros. Alguna vez fue el seminario, otra vez la teosofía, casi siempre la literatura y el dibujo. No bien se radicó en los Estados Unidos (“Miami, las propinas te las metes por el culo…”), decidió probar suerte con su voz, y por ahí sigue, sin habitación ni estabilidad, sin salvación.
Me gustaría que escucharan esta pieza, la Noche oscura de San Juan de la Cruz, con música de Alcides. Prueba de que el mejor molde es el más se apresta a quebrarse.

